Un estudio del BC3 apunta a que los gases expulsados en 2025 serán casi los mismos que en 2024. Los autores reclaman transformar el sector del transporte y electrificar la economía
España ha detenido el ritmo de reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero, que están detrás del calentamiento global que dispara los termómetros y hace más duros los fenómenos meteorológicos extremos. Según los cálculos del Observatorio de la Transición Energética y la Acción Climática (OTEA) del Basque Centre for Climate Change (BC3) este 2025 cerrará prácticamente con las mismas emisiones brutas que en 2024. Las estimaciones de estos expertos, que realizan un seguimiento de los principales sectores de actividad del país, apuntan a que este año los gases caerán apenas un 0,2% respecto a 2024, cuando ya se había frenado la tendencia de reducción. Es decir, “las emisiones se mantendrían en niveles parecidos a los de 2023″, detallan los autores en su informe.
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