El avance permite que los catalizadores funcionen hasta 750 horas sin pérdida de rendimiento.
Un equipo internacional de investigadores liderado por la Escuela de Ingeniería McKelvey de la Universidad de Washington en St. Louis ha desarrollado una técnica que permite reducir alrededor de un 25% los costes de conversión del dióxido de carbono (CO2) en productos químicos de valor añadido mediante electricidad renovable, al tiempo que mejora la resistencia de los catalizadores utilizados en el proceso. La nueva técnica evita el deterioro que sufren estos materiales cuando el suministro eléctrico procedente de fuentes renovables, como la energía solar o la hidroeléctrica, se interrumpe de forma recurrente. El avance permite que los catalizadores funcionen hasta 750 horas sin pérdida de rendimiento, un resultado especialmente relevante para facilitar la integración de procesos industriales de captura y aprovechamiento de carbono con sistemas energéticos basados en fuentes renovables, cuya generación es, por naturaleza, variable e intermitente. Gran parte del trabajo experimental se llevó a cabo en el laboratorio de Feng Jiao, profesor distinguido Lauren y Lee Fixel del Departamento de Ingeniería Energética, Medioambiental y Química de la Universidad de Washington. La investigación estuvo liderada por Wanyu Deng, antiguo investigador posdoctoral del grupo, y Ahryeon Lee, estudiante de doctorado del mismo laboratorio.
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