Google y Amazon anunciaron un fuerte aumento de sus emisiones de gases de efecto invernadero por la frenética construcción de infraestructura para el desarrollo de inteligencia artificial.
Las promesas de las grandes compañías tecnológicas sobre “energía limpia”, emisiones netas cero y compromisos fijados para 2030 o 2040 encontraron un freno inesperado en la inteligencia artificial (IA). La vertiginosa carrera por el desarrollo de esta tecnología exige tanta infraestructura y consumo eléctrico que cuadrar el balance climático con las promesas hechas hace apenas unos años se convirtió en un objetivo poco posible de alcanzar. Los objetivos climáticos de gigantes tecnológicos como Google, Amazon y Microsoft se están viendo comprometidos por la frenética construcción de infraestructura para el desarrollo de la inteligencia artificial.
De emisiones cero a «proyectos ambiciosos»
En sus recientes informes anuales de sostenibilidad, Google y Amazon mostraron un aumento vertiginoso de sus emisiones de gases de efecto invernadero; un repunte impulsado directamente por el auge de los centros de datos de IA, el creciente consumo de electricidad y, en el caso del gigante del e-commerce, el combustible utilizado para sus redes de distribución. Hace seis años, Google confiaba en que para 2030 alimentaría todas sus operaciones con electricidad libre de carbono, como la energía eólica o solar, y lograría mitigar por completo su huella de contaminación. Según su último informe de sostenibilidad, las emisiones totales de la compañía se dispararon un 82% desde 2019, registrando un alza del 18% solo el último año, lo que compromete su promesa previa de reducir sus emisiones a la mitad para finales de la década.
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