La Comisión Europea propuso el viernes una reforma del Sistema de Comercio de Emisiones de la UE, que permite a las industrias emitir CO₂ durante más tiempo y ofrece más apoyo financiero para invertir en tecnologías limpias en Europa. El ETS es la política más importante de la Unión Europea en materia de cambio climático. Obliga a las centrales eléctricas, las aerolíneas y las empresas navieras a comprar permisos cuando emiten CO₂ y limita sus emisiones totales. La reforma del Sistema de Comercio de Emisiones (ETS, por sus siglas en inglés), planificada desde hace tiempo, tiene como objetivo extender el sistema a las próximas décadas y alinearlo con la meta climática de la UE para 2040 de reducir las emisiones netas en un 90%. También suaviza el esquema en respuesta a la presión de industrias y países, como Italia y Polonia, que afirman que perjudica la competitividad. Bruselas está intentando equilibrar esas preocupaciones con advertencias, incluso de España, de que debilitar el sistema de comercio de derechos de emisión castigaría a las industrias que invirtieron tempranamente en la reducción de emisiones.
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