El teletrabajo, entendido como la realización de labores desde el hogar, espacios de coworking o ubicaciones alternativas, puede contribuir a la reducción de emisiones de carbono al eliminar los trayectos diarios al lugar de trabajo. Sin embargo, este efecto positivo puede verse contrarrestado por el consumo energético adicional generado en el espacio doméstico destinado al trabajo, según revela un estudio de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Artes de Lucerna, Suiza, publicado en la revista de acceso abierto PLOS Climate. Esta modalidad laboral ha ganado popularidad en los últimos años y suele considerarse una estrategia efectiva para disminuir las emisiones asociadas al transporte. No obstante, se ha planteado que el mayor uso de servicios públicos en el hogar podría neutralizar estos beneficios vinculados a la reducción de desplazamientos. Para analizar esta cuestión, los investigadores aplicaron una encuesta dirigida a teletrabajadores, con el fin de medir el impacto climático de sus patrones de desplazamiento, el uso del espacio de trabajo en casa y el consumo de tecnologías de la información y comunicación.
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