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Entrevista Sr. Miquel Valls Maseda Presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Barcelona

“Las empresas han interiorizado el medio ambiente como un elemento más dentro del cuadro de mando de sus directivos”

En 2007 la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Barcelona detectó la necesidad de ayudar a las empresas en la lucha contra el cambio climático. Al año siguiente, bajo la presidencia de Miquel Valls, esta institución auspició la creación de la Fundación Empresa y Clima, ocupando desde entonces una plaza destacada en su patronato. Siete años después la Fundación ayuda a más de 50 empresas y organizaciones de diferente tamaño y actividad, no sólo a hacer frente al cambio climático, sino también, en la medida de lo posible, a hacer de éste una oportunidad de negocio.

-La apuesta de la Cámara que usted dirige por el medio ambiente es remarcable –muestra de ello es la misma Fundación Empresa y Clima–, pero ¿en qué punto cree usted que se encuentra la apuesta medioambiental del colectivo de empresas de la Cámara?

Creo que las empresas de nuestra demarcación cameral y, por extensión, las empresas españolas, han interiorizado la necesidad de considerar el medio ambiente como una oportunidad para su negocio más que como una amenaza. En este cambio han contribuido aspectos como los nuevos requerimientos de los clientes, la presión de los competidores y la necesidad de optimizar costes y ganar en eficiencia. En definitiva, las empresas ya han interiorizado al medio ambiente como un elemento más dentro del cuadro de mando de sus directivos.

-¿Cómo ha afectado la crisis a esta percepción?

Para las empresas la crisis ha sido un elemento acelerador de mejora de la eficiencia, lo que conlleva como consecuencia principal un mejor uso de los recursos y una mejora de su comportamiento medioambiental. Por lo tanto la crisis ha actuado como un elemento estimulador del cambio de percepción del mundo empresarial respecto del medio ambiente. No obstante, no es menos cierto que la llegada de la crisis y las restricciones presupuestarias impuestas en muchas empresas también han comportado, lamentablemente, una ralentización de algunos proyectos de mejora del comportamiento ambiental que implicaban elevadas inversiones económicas.

-¿Considera pues que el medio ambiente se interpreta todavía como un coste, un mal necesario, y no como una inversión por muchas empresas?

Creo que ya se ha dado un cambio en la visión que las empresas tienen respecto al medio ambiente. Este cambio de paradigma ha comportado un antes y un después que ha supuesto que actualmente el componente ambiental sea considerado por muchas empresas como un elemento de diferenciación frente a sus competidores en el mercado y una herramienta para la mejora de sus resultados.

-Sin embargo, cada vez aparecen más empresas que han hecho del cambio climático una oportunidad de negocio desde el punto de vista de la consultoría y la tecnología, etc. ¿Qué opinión tiene al respecto?

Creo que la protección del medio ambiente en general y las acciones frente al cambio climático suponen un reto tecnológico muy relevante y en este sentido son generadores de nuevas necesidades de las empresas que requieren de proveedores de estos servicios altamente cualificados. Por lo tanto estamos ante una oportunidad de negocio para muchas empresas del sector medioambiental. Este hecho es, en sí mismo, positivo pero en el caso de Catalunya, un territorio con un fuerte tejido empresarial en el campo de la consultoría y la ingeniería ambientales, lo es más aún si cabe.

-¿Considera que los empresarios son conscientes de que la transversalidad del cambio climático va a afectarles de lleno sea cual sea su sector?

En este punto creo que el primer aspecto a considerar es el del tamaño mayoritario de nuestras empresas (micro y pequeña empresa). Este hecho dificulta enormemente que el tejido empresarial en su conjunto tome conciencia de la importancia del cambio climático y de su transversalidad. En este sentido debo indicar que la acción que realiza la Fundación Empresa y Clima tiene un gran valor, ya que permite trasladar a ese tejido empresarial información relevante respecto a este fenómeno y a las implicaciones que conlleva con respecto a su actividad empresarial.

-¿Considera que las administraciones públicas son receptivas a estas demandas?

La respuesta es desigual en función del ámbito de decisión al cual nos dirijamos y en muchos casos la trascendencia de las medidas adoptadas en relación con la reducción de emisiones no han tenido las repercusiones que sobre determinados sectores podrían haber tenido. Por otro lado cabe indicar iniciativas como las impulsadas por la Generalitat de Catalunya desde su Oficina Catalana de Canvi Climàtic (OCCC), que ha colaborado estrechamente con la Cámara, así como con la Fundación Empresa y Clima, en distintas iniciativas orientadas a la formación, la información y la sensibilización al tejido empresarial y el desarrollo de mecanismos voluntarios, entre otros.

-Pasando a otro tema, ¿considera que hemos superado la crisis económica y vamos hacia el escenario de crecimiento señalado por los distintos estudios?

La economía catalana se ha comportado muy bien a finales de 2014, incluso mejor que el conjunto de España. En el primer semestre de 2015 se ha seguido manteniendo el ritmo de aceleración económica. Datos favorables que nos han llevado a revisar al alza las previsiones para el 2015 hasta el 2,5% de crecimiento. Todos los indicadores muestran que la evolución económica está siendo positiva, así que vamos por buen camino.

-¿Qué perfil de empresa asociada a la Cámara surge de estos años de crisis? ¿Qué valores empresariales cree que tiene?

Empresas decididas, que han sabido apostar por la innovación y la internacionalización, tenaces y con mucha capacidad de luchar y salir reforzadas de los momentos difíciles.

-¿Qué valoración hace de la trayectoria de la Fundación Empresa y Clima en estos siete años de singladura?

Considero que desde su creación hace siete años la Fundación Empresa y Clima se ha consolidado como una de las principales voces en el campo del cambio climático a nivel nacional, erigiéndose como una herramienta valiosísima para el tejido empresarial a la hora de afrontar el reto que supone el cambio climático. En estos años se ha puesto de manifiesto el acierto de dicha iniciativa a tenor de la actividad desarrollada por la Fundación, hecho que le ha permitido convertirse en un interlocutor de primer nivel en relación con las políticas de cambio climático, trasladando a las administraciones públicas las demandas y preocupaciones de las empresas respecto a las mismas. Asimismo su participación en los diversos foros, a nivel nacional como internacional, como las distintas cumbres climáticas, le ha permitido estar en la vanguardia de las novedades en referencia a este tema y desarrollar una excelente tarea en lo que se refiere a la puesta en conocimiento de las mismas al tejido empresarial.