SALA DE PRENSA

Hacia una «nueva» normalidad más sostenible en el sector ferial. Héctor Zarzosa, diciembre 2020

La sociedad actual, el mundo, y su globalización de los mercados, de las ideas, de la información, de la cultura, y en definitiva, de cada acto diario que involucra a un ser, se ha radicalizado en las nuevas tecnologías y plataformas en la nube.

Cierto es que la sostenibilidad de la economía defiende este tipo de sociedad, y crisis mundiales, como la que estamos viviendo por la pandemia de COVID-19, sugieren sociedades cada vez más descentralizadas y dispersas, unidas únicamente por señales digitales. Pero esta no es la naturaleza de la raza humana. Habrá por tanto que buscar un equilibrio.

El factor competitivo clave en la sociedad basada en el conocimiento es la creación de un entorno favorable, y ahora también seguro, para el intercambio y la creación de conocimiento, sin olvidar la necesidad del acto, de la acción transformadora del intercambio de conocimiento; combinando las nuevas tecnologías con las bases fundamentales de la interacción humana.

Se está ya desarrollando una nueva forma de entender las organizaciones y la sociedad. Hay, por tanto, que trabajar pensando en términos de oportunidad. Todo da a entender que el conocimiento nunca se ha agregado conscientemente como valor o como sistema de creación de valor a la sociedad. Crear esos entornos que se adelantaban antes adecuados y seguros, es el cambio necesario para ser una sociedad competitiva en esta nueva era de conocimiento y las comunicaciones.

Nuestro sector, el de la feria, en el que Tridente destaca desde hace ya unas décadas, se ha transformado en los últimos años en un “concepto ferial”, que engloba a la propia actividad comercial, el espacio físico, el evento, la comunicación y por supuesto el marketing ferial, eso sí, prestando especial atención desde nuestro lado a la reutilización de materiales, dando predominancia aquellos productos que tienen una posición favorable dentro de la cadena de reciclaje. La feria, es por tanto, un ente que concentra en un espacio y durante un tiempo una necesidad de oferta-demanda en un determinado sector, con un objetivo de beneficio industrial. Pero nosotros también deseamos que la actividad sea respetuosa con la Sociedad. La realidad del sector supone una impronta significativa en la huella de carbono como consecuencia de los procesos de producción, transporte y desecho de materiales como maderas, plásticos o impresiones con pinturas basadas en aceites derivados del petróleo, los conocidos EDTA, metales pesados, etc. Todo esto es lo que perseguimos evitar aportando nuestro esfuerzo y conocimiento para lograrlo.

Todas las crisis acaecidas, como pudo ser la Peste Negra, que diezmó la población del viejo continente en un 60%; la Gran Depresión en los años 30 que desde Estados Unidos contagió y deprimió económicamente; la posterior II Guerra Mundial, con cerca de 80 millones de bajas; o el reciente Neoliberalismo de la década de los 80 en Latinoamérica, que empobreció a más de un 40% de la población, han derivado posteriormente en periodos de bonanza, más o menos largos, con la aparición de nuevas tecnologías, y “aumento” de la calidad de vida. Entrecomillamos la palabra aumento, porque quizá estas novedades que buscan una mejor sociedad, acarreen más mal que bien.

La crisis del COVID 19 provocó que el evento tecnológico mundial que se celebra en Barcelona cada año, el MWC (Mobile World Congress) fuese suspendido, y desde esa primera ficha del dominó que sucumbió, hubo un río de anulaciones de congresos, eventos y actos públicos, hasta llegar a la “nada”, en tan solo dos meses. Miles de puestos de trabajo se han arruinado, las empresas luchan por sobrevivir, y el horizonte aún es borroso. Aun superando la presente crisis sanitaria, pero no la económica que es presente y futuro, y recuperados del miedo generalizado, lo que se ha destruido puede ser que no se reconstruya. Pero quien “aguante el tirón”, quien intente luchar con todas sus capacidades para poder ocupar un puesto a “la vuelta” de esta situación, tendrá una oportunidad, no muchas más. Podrá desarrollar una actividad, dentro seguramente, de unos límites, de unas restricciones, o quizá volvamos a la normalidad. Solo el tiempo lo dirá.

En estos tiempos turbulentos, en este sector que conocemos, no hay más opciones que apostar por el conocimiento, la adaptación al cambio, la simbiosis con otras empresas. El apostar por una filosofía de “Mal de todos, oportunidades para los activos”. Y es en esta línea en la que Tridente ha estado trabajando desde el primer día, pensando, desarrollando y ofreciendo soluciones que la necesidad y la Sociedad demanda. Sirvan de ejemplo los proyectos de desinfección de vehículos, los controles de acceso y nuestro producto más demandado, quizá el más básico, pero que cumple su misión a la perfección: un dispensador de hidrogel de alta capacidad, apto para cualquier ambiente, y personalizable. Nuestra apuesta ha sido sencilla, queremos ofrecer un producto de calidad, respetuoso con el Medio Ambiente y al mejor precio; tenemos en nuestro ADN grabados los valores de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa. Ahora el precio importa más que nunca, y hay que pensar en la Sociedad, nuestra Sociedad.

Entre tanto, mientras se recobra la “normalidad” y se vuelve al ajetreo de la vida propia del sector ferial, seguiremos innovando y reinventando este sector tan antiguo como desconocido. Cuando se asiste a una feria vemos lo que se expone, pero no lo que hay detrás para llegar a impresionar los cinco sentidos del visitante.

Sirva este artículo de reflexión, y por supuesto de presentación de Tridente dentro del entorno de la Fundación Empresa Clima. Estamos aquí porque siempre hemos creído en la sostenibilidad. Es una de nuestras señas de identidad y que nos diferencia dentro del sector, y queremos con nuestra presencia, seguir contribuyendo a tener un planeta más habitable.

Héctor Zarzosa González
Senior Project Manager en Tridente

Empresa Miembro de la Fundación Privada Empresa y Clima