España es uno de los tres países europeos que más inversión debe destinar a la instalación de OPS para responder a su demanda de energía
Los dos programas que articulan la descarbonización del modo marítimo en el ámbito europeo a través de la electrificación de muelles, Fuel EU Maritime y la Regulación para la Infraestructura de Combustibles Alternativos (AFIR por sus siglas en inglés), sólo contribuirán a reducir en el 25% el total de emisiones de los buques amarrados en los puertos del continente. Ambas normativas están pensadas para entrar en vigor en 2030, pero su impacto será limitado si no abarcan más tipologías de buques en su reglamento, o amplían su efecto a los recintos que están fuera de la red TEN-T. Son las conclusiones que arroja un informe elaborado por la entidad International Council on Clean Transportation (ICCT), en el que también se sitúa a España como uno de los países que más demanda de potencia eléctrica generará en sus puertos, contra una potencia instalada que no está entre las más abundantes de Europa.
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