La mandataria europea, pidió a los ministros ambición de cara a esa cita crucial, en alusión la COP30.
Los países de la Unión Europea intentarán acordar su objetivo de reducción de emisiones de CO2 en 2040, con un recorte del 90% a 1990 como punto de partida, pero trufado de flexibilidades, frenos de emergencia y cláusulas de revisión para alcanzar una complicada mayoría cualificada entre los Veintisiete.
«Retrasar la acción climática o reducir los objetivos por debajo de la senda prevista es una invitación a quemar dinero y perder oportunidades de inversión. Es una muestra de debilidad e incoherencia que tendría enormes costes económicos y humanos», ha afirmado la vicepresidenta de la Comisión Europea responsable de Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera. La socialdemócrata española, ya en Brasil preparando la cumbre climática COP30 que arranca en Belém el próximo lunes, pidió a los ministros ambición de cara a esa cita crucial, en la que la Comisión Europea estará representada por el comisario de Acción Climática, Wopke Hoekstra, y España por la vicepresidenta tercera, Sara Aagensen. El recorte para 2040 será un punto intermedio entre el 55% de CO2 que la UE debe reducir en 2030 y la neutralidad climática ya acordada para mitad de siglo, con implicaciones para el transporte, la agricultura, la industria o la energía.
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