Los países de la Unión Europea analizaron por primera vez la propuesta de la Comisión Europea para rebajar del 100 % al 90 % el objetivo de reducción de CO2 exigido a coches y furgonetas nuevos en 2035, en plena escalada de precios del petróleo, con el barril por encima de los 100 dólares.
El intercambio buscó acercar posturas de cara a la negociación con el Parlamento Europeo sobre la regulación vigente. La Comisión Europea propuso en diciembre rebajar del 100% al 90% la reducción de CO2 exigida en 2035 respecto a 2021, lo que permitiría seguir vendiendo coches de combustión si compensan parte de sus emisiones con biocombustibles o acero verde. El Ejecutivo también abre la puerta a que continúen los híbridos enchufables y los eléctricos con autonomía extendida con un motor de combustión como generador, y suaviza objetivos para furgonetas. Bruselas planteó impulsar la demanda con cuotas para flotas de empresa y crear una categoría de pequeños coches eléctricos europeos asequibles con menos cargas regulatorias e incentivos específicos, así como potenciar el ‘Made in Europe’.
«El futuro será eléctrico», dijo el comisario europeo de Acción Climática, Wopke Hoekstra, en el debate ministerial, donde aseguró que hay una «transformación estructural en curso», pero argumentó las enmiendas que Bruselas quiere introducir en el reglamento porque «a veces tomamos ciertos rumbos que no nos permiten llegar a la meta en un tiempo adecuado».
Hoekstra, en todo caso, subrayó que la UE debe alejarse de los combustibles fósiles por razones climáticas, pero también para reducir su dependencia energética. Con el petróleo a 100 dólares, los conductores europeos pagan al día 150 millones de euros adicionales para repostar, según cálculos de la organización Transporte y Medioambiente.
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