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Niveles récord de metano, un “gas mucho más peligroso que el CO2”, alarman los científicos

En la lucha contra el calentamiento global, el CO2 es el enemigo número uno, pero no el único. El metano, ignorado por mucho tiempo, es un gas con un poder de calentamiento 80 veces superior al del dióxido de carbono y sería más fácil y rápido actuar contra él. Sin embargo, sus emisiones están alcanzando niveles récord. Seguir la pista a los «super emisores» de metano, imponer impuestos sobre el ganado, todos los medios son buenos para mitigar sus efectos.

El CH4, más conocido como metano, es el segundo gas de efecto invernadero más importante. Aunque sus emisiones son mucho menores que las del CO2, son mucho más peligrosas. Hoy, su concentración en la atmósfera es máxima. En 2021, las emisiones de metano dieron un «salto sin precedentes», alcanzando un nivel récord, según reveló la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en un informe publicado el miércoles 26 de octubre. Estas cifras, de acuerdo con su secretario general, Petteri Taalas, demuestran «una vez más el enorme reto -y la necesidad vital- de actuar urgentemente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y evitar que siga aumentando la temperatura global en el futuro».

Un aumento de las emisiones de metano no es una buena noticia, ya que este gas super contaminante es responsable por sí solo del 30% del calentamiento global.

Aunque el CO2 representa casi dos tercios de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, el problema del metano es «al menos tan importante como el del CO2«, afirma Euan Nisbet, investigador de la Universidad de Royal Holloway de Londres y uno de los principales expertos en el impacto climático del metano. De hecho, este gas tiene un poder de calentamiento mucho mayor que el dióxido de carbono. «Comparado con el CO2, molécula por molécula, el metano es mucho más perjudicial para el clima», advierte este experto, ya que una partícula de este gas atrapa un 80 veces más calor que el dióxido de carbono durante veinte años.

Para la OMM, la razón de este aumento excepcional de los niveles de metano con respecto a 2020 «no está clara, pero parece ser el resultado de procesos tanto biológicos como inducidos por el hombre».

Para Euan Nisbet, «el aumento extremo e inesperado del metano atmosférico en los dos últimos años es especialmente preocupante» y los científicos «no están seguros de por qué está ocurriendo». «El tema es muy complejo», continúa el investigador británico. «Creemos que se debe principalmente a causas biológicas, como la emisión de metano en los humedales o el ganado».

En busca de soluciones, a veces insólitas

Algunos países se esfuerzan por encontrar soluciones para reducir estas emisiones de metano de origen biológico. En Nueva Zelanda, el gas -emitido naturalmente en forma de pedos y eructos por los 6,2 millones de vacas y 26 millones de ovejas del archipiélago- es uno de los mayores problemas medioambientales del país.

Por ello, la primera ministra Jacinda Ardern decidió legislar y presentó el martes 11 de octubre un plan para introducir un impuesto sobre las emisiones de metano procedentes del ganado, provocando así la ira de los ganaderos neozelandeses. Una semana más tarde, convoyes de maquinaria agrícola convergieron hacía las principales ciudades de Nueva Zelanda para pedir al gobierno que abandonara su plan, ahora apodado el «impuesto de los pedos», que, de aplicarse, sería una novedad mundial.

Pero, según el investigador Euan Nisbet, hay medidas más sencillas que podrían ponerse en marcha para reducir de forma significativa las emisiones de metano a nivel mundial. «Lo que podemos hacer de forma rápida y barata sería, por ejemplo, dejar de quemar los residuos de los cultivos o reducir las emisiones de metano de los vertederos cubriéndolos con tierra». Los vertederos pueden ser una fuente importante de metano, que se libera como resultado de la descomposición.

Aunque se cree que alrededor del 40% del metano que se libera a la atmósfera es de origen natural (ganado, humedales, etc.), durante mucho tiempo se ha subestimado el papel del ser humano en la emisión de este gas, y se cree que el sector de los combustibles fósiles también desempeña un papel importante.

50 «super emisores»

Una misión de la NASA ha identificado unos 50 de los llamados «super emisores» de metano. Se trata de un descubrimiento importante y accidental, que la agencia espacial estadounidense celebró el martes. Estos sitios, en su mayoría vinculados al sector de los combustibles fósiles, están entre unos de los más contaminantes de metano del mundo.

Gracias a la misión EMIT, instalada en la Estación Espacial Internacional, y a su espectrógrafo de imágenes de nueva generación diseñado para observar la Tierra, la Nasa pudo detectar fugas de metano «entre las más grandes jamás vistas», declaró Andrew Thorpe, investigador de la Nasa, en un comunicado. «Lo que hemos encontrado en tan poco tiempo ya supera lo que podíamos imaginar».

En Turkmenistán, por ejemplo, el instrumento identificó 12 «penachos» de metano procedentes de la infraestructura de petróleo y gas al este de la ciudad portuaria de Hazar, algunos de los cuales se extienden más de 32 kilómetros, y que liberarían 50.400 kilogramos de metano por hora, según la Nasa. En Nuevo México (Estados Unidos), el EMIT detectó otro penacho de unos tres kilómetros de longitud procedente de uno de los mayores yacimientos petrolíferos del mundo, que se calcula que produce 18.300 kilogramos de metano por hora.

Al localizar las mayores fugas de metano del mundo, este descubrimiento podría llevar a una drástica reducción de las emisiones de metano. «El descubrimiento de la Nasa es extremadamente útil», afirma el investigador Euan Nisbet. «El satélite es esencial para encontrar fugas de metano en las minas de carbón y en los yacimientos de gas. Estas filtraciones cuestan dinero a estos «super emisores» y es seguro que les gustaría que se les avisara para poner fin a este fenómeno. Reducir esas fugas también ayudaría a atajar el CO2 que contienen», añade.

Bajar las emisiones de metano: un reto crucial para el acuerdo de París

El metano es un gas que permanece en la atmósfera durante mucho menos tiempo que el CO2. «Mientras que el dióxido de carbono persiste durante siglos, el metano se queda en la atmósfera durante aproximadamente una década», afirma Euan Nisbet, para quien «deshacerse del metano podría frenar el calentamiento global a corto plazo». Es uno de los gases que más rápido podemos reducir. El investigador afirma que, si se aplican, «las medidas para reducir las emisiones de origen humano tendrían un impacto rápido».

Una reducción de las emisiones de metano sería incluso crucial para cumplir los objetivos del acuerdo climático de París firmado en 2015.

El problema es que los dos principales países emisores de metano del mundo no han cumplido hasta ahora ningún compromiso de reducción de este gas.

Según cifras citadas por el experto Euan Nisbet, China es el mayor emisor del mundo con unos 89 millones de toneladas emitidas al año y procedentes principalmente de su industria del carbón. India emite aproximadamente 32 millones de toneladas al año, debido principalmente a la ganadería, la industria del carbón y la mala gestión de los residuos. Le siguen Estados Unidos y Rusia, con 31 y 35 toneladas de metano liberadas a la atmósfera cada año, respectivamente.

Aunque Estados Unidos ya se ha comprometido a reducir sus emisiones de este gas de efecto invernadero en la COP 26, «China e India, los mayores emisores, pueden hacer mucho más», afirma Euan Nisbet.

Por ello, se esperan compromisos en este ámbito, sobre todo porque a 10 días de la COP 27, la ONU advirtió el miércoles que el mundo está aún «muy lejos» de los objetivos del Acuerdo de París, que limitan el calentamiento global a 1,5ºC. Según la organización, los compromisos internacionales actuales dejan a la Tierra en una trayectoria de 2,6°C de calentamiento.

Fuente: France 24