Rebajar en un 65% las emisiones de CO2 respecto a 1990, reducir el tráfico un 10% y dejar en la mitad los accidentes urbanos. El Ayuntamiento tiene ocho años por delante para alcanzar los objetivos fijados por el nuevo Plan de Movilidad Sostenible (PMS) Madrid 360 aprobado este jueves de forma inicial.
Este plan aglutina la Estrategia de Sostenibilidad Ambiental Madrid 360 y las dos ordenanzas que la sustentan (ordenanza de Movilidad Sostenible, la ordenanza de Calidad del Aire y Sostenibilidad), la Hoja de Ruta para la Neutralidad Climática, el Plan Estratégico de la EMT y el Plan Estratégico de Seguridad Vial 2021-2023.
A pesar de los anuncios desde el Palacio de Cibeles, las políticas implementadas por Madrid -al igual que las de Barcelona- resultan «insuficientes» bajo la lupa de Bruselas. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) celebra este jueves una vista en la que estudia una posible sanción a España por incumplir de forma sistemática los niveles máximos de polución fijados por la normativa comunitaria entre 2010 y 2017 y los primeros pronunciamientos no parecen positivos. La Comisión Europea entiende que el área de bajas emisiones de Centro, en funcionamiento desde el pasado mes de octubre, «no es una medida suficiente tal como está planteada», según recoge la agencia EFE.
La letrada Eulalia Sanfrutos ha expuesto que el nuevo Madrid Central «cubre un área reducida, excluye muchos vehículos e incluye demasiadas excepciones». Asimismo, la jurista se ha referido a ‘Madrid 360’, la política ambiental global diseñada por el Gobierno de José Luis Martínez-Almeida para reducir la contaminación en la ciudad, señalando que «no se trata de un plan de calidad del aire», sino solo de una «estrategia» que no aporta un calendario preciso para su implementación.
Un calendario ambicioso para los primeros resultados
Ajenos a la polémica, desde el Consistorio subrayan que el nuevo escenario promueve las cuatro ‘S’: movilidad sostenible, segura, saludable y eficiente o smart. Y que se fijan dos horizontes temporales para su aplicación, 2025 como corto-medio plazo y 2030 como largo plazo. Madrid se marca los retos de disminuir en un 32,5% de media el tiempo en los viajes en transporte público; reducir el tráfico hasta un 10%, logrando aliviar la congestión que afecta a la movilidad esencial de la ciudad; reducir a la mitad los accidentes; rebajar en un 65% de las emisiones de CO2 en 2030 respecto a 1990, tal y como se estableció en el acuerdo de la COP25.
También se incluye un compromiso para atender la directiva europea de calidad del aire y lograr un descenso del 50% de los fallecidos y víctimas graves en carretera, de acuerdo con los objetivos establecidos por la Unión Europea.
Para ello se incluye la Mejorar las infraestructuras de transporte, promoción de la movilidad activa (pie y bici), la gestión de aparcamientos con criterios de sostenibilidad, facilitar la integración modal a través de la micromovilidad e intermodalidad, estimular el cambio del parque circulante por vehículos menos contaminantes y promover el cambio tecnológico y la optimización de la distribución urbana de mercancías.
1.978 millones de euros de inversión
Este nuevo Plan supone una inversión a cargo del Ayuntamiento de Madrid de 1.978 millones de euros para el desarrollo de las acciones propuestas. La mayor partida presupuestaria de este plan (729 millones) estará destinada a promover la movilidad activa, seguida de la mejora de las infraestructuras de transporte.
Tiene como «principal vector» de desarrollo el transporte público, en el que Madrid es referente a nivel mundial. Incorpora todas las infraestructuras previstas por otras administraciones, ya que son imprescindibles para incrementar la participación del transporte público en la movilidad de la ciudad y, especialmente, en las relaciones de Madrid con su área metropolitana.
Además, se incluyen todas las actuaciones previstas en el Plan Estratégico de la EMT que contempla una modernización del servicio y de la flota de autobuses a través de una inversión de más de 1.000 millones de euros, así como el crecimiento de la red de carriles-bus, especialmente fuera de la M-30.
Se apuesta por la mejora de la oferta peatonal y el espacio público en general. Plantea continuar con la creación de nuevos ejes multimodales, en los que los carriles bici se incorporan a los nuevos diseños de ejes estratégicos de movilidad de la ciudad. Ejemplos claros son la remodelación de Joaquín Costa, el carril bici en paseo de la Castellana o el nuevo diseño de la calle Pedro Bosch, entre otros.
Fuente: La Vanguardia