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Los 27 encargan a la Comisión Europea un plan para intervenir el mercado del gas

• El plan en los mercados mayoristas fijaría el precio máximo al que se pagarían las importaciones de gas
• Sería la primera vez en la historia que los compradores fijan ese precio
• La alternativa ante las reticencias sería negociarlo a la baja

Las cosas de palacio van despacio. Una cumbre más, esta vez una informal en Praga, decidió dar otra patada hacia adelante, aunque las resistencias van cediendo. La mayoría de los gobiernos de la Unión Europea, entre ellos el español, el italiano y el francés, quieren que la UE apruebe un plan para intervenir el precio del gas en los mercados mayoristas fijando un precio máximo al que se pagarían las importaciones de gas. Sería la primera vez en la historia que los compradores, y no lo vendedores o el mercado, fijan ese precio. La alternativa, ante las reticencias alemanas y holandesas, sería negociarlo a la baja.

“Rusia disparó un misil energético sobre el continente europeo”, dijo el presidente del Consejo Europeo Charles Michel en nombre de los 27. Para Michel, la reunión de este viernes es “una etapa” antes de la reunión clave a finales de octubre. El que fuera primer ministro liberal belga dijo que los 27 “comparten una ambición común para hacer bajar los precios de los recursos energéticos”. No hay acuerdo absoluto sobre cómo hacerlo, pero sí sobre la urgencia de no dejar que se consuma el otoño.

La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, prometió “propuestas detalladas en las próximas semanas”, como le exigieron los 27. Y explicó que hay “un amplio consenso” entre los gobiernos para que en la próxima primavera funcionen ya las compras conjuntas de gas. Von der Leyen adelantó que en las propuestas habrá mecanismos para limitar el precio del gas importado y para desacoplar el precio del gas de la formación de precios de la electricidad.

Después de semanas de declaraciones, propuestas formales, filtraciones y un aumento constante de la presión política, Alemania cedió este viernes por primera vez y los 27 encargaron a la Comisión Europea que tenga preparada una propuesta formal para la próxima cumbre ordinaria europea, a celebrar en Bruselas en dos semanas. El plan sobre la mesa, a falta de que los técnicos de la Comisión le metan mano, es una propuesta firmada por Bélgica, Grecia, Italia y Polonia. El primer ministro belga, Alexander De Croo, dijo que tiene el respaldo de 24 de los 27 Estados miembro.

Estiman que los países europeos no deberían seguir importando gas a precios de mercado porque consideran que sólo la especulación y el mal funcionamiento del índice TTF (el de referencia) justifican los precios históricamente altos de los últimos meses. La solución de estos cuatro países, que tiene el visto bueno de la mayoría y sobre la que debería trabajar la Comisión, consiste en fijar un precio máximo al que Europa pagaría el gas importado.

Ese precio podría fluctuar para estar siempre un poco por encima del precio del gas en el mercado mayorista asiático. Se evitaría así, creen, que los productores desvíen a Asia suministros que deben ir a Europa. La medida no sólo se aplicaría a las cada vez menores importaciones de gas ruso, sino que afectaría a todos los países que exportan gas a Europa, desde Estados Unidos a Qatar pasando por Noruega, Argelia o Azerbaiyán.

¿Lo aceptarían esos países? Algunos, como Argelia, tendrían complicado resistirse porque la mayor parte de su exportación va a España e Italia y no tiene compradores alternativos a corto plazo. Si no vende a Europa se queda sin vender gran parte de su producción. Con Noruega habla la Comisión Europea desde hace semanas y parece dispuesta a aceptar el plan, cuyo precio de todas formas seguiría siendo muy superior a los precios anteriores a la crisis energética.

Falta convencer al Gobierno estadounidense y ahí entraría el mayor riesgo porque todo el gas que Estados Unidos exporta a Europa llega al viejo continente en buques metaneros. Si Argelia no puede desviar mañana sus gasoductos a España e Italia, Estados Unidos sí podría desviar sus metaneros por ejemplo a Japón, Australia o Corea del Sur.

El plan, que puede salir del horno de la Comisión Europea cambiado o con retoques añadidos por los gobiernos, incluiría disposiciones para comprar gas a precios de mercado en el caso de que hubiera problemas de suministro al precio fijado.

Teresa Ribera, vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, persona crítica en los últimos meses con las reticencias de la Comisión Europea para intervenir el mercado energético, decía este viernes en una entrevista a Reuters que Europa se está acercando a un consenso” para intervenir en la raíz del problema, el efecto que tienen los precios del gas en la formación de los precios de la electricidad.

Precios negociados

La alternativa al límite al precio del gas impuesto de forma unilateral, si Alemania no sube al barco, sería negociarlo con “suministradores fiables” (en palabras de Von der Leyen) pero a la baja para que sirva al mismo cometido de reducir sustancialmente las facturas energéticas.

Fuente: Nius