La Comisión Europea adoptó este martes su propuesta para aliviar a la industria automovilística ante la presión de Estados Unidos y China, dotando de más flexibilidad a los constructores en el recorte inmediato de CO₂ en coches y furgonetas y medidas de corte proteccionista para blindar al sector.
Tras semanas de diálogo con la industria, el Ejecutivo comunitario anunció a inicios de marzo sus planes para insuflar oxígeno a los fabricantes, a los que ahora da forma de revisión legislativa a través de una enmienda al reglamento de emisiones de CO₂ para coches y furgonetas, que aún tendrán que validar el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE (los países).
La modificación concede a las marcas un margen de dos años adicionales para cumplir con el objetivo de reducción del 15 % en las emisiones de CO₂ respecto a los valores de 2021, inicialmente previsto para 2025, permitiendo compensarlo hasta 2027.
«Demuestra que hemos escuchado, comprendido las preocupaciones y actuado para resolverlas, manteniendo nuestros objetivos de cero emisiones», declaró en un comunicado el comisario de Clima, Wopke Hoekstra.
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