La puesta en marcha de 17 medidas de economía circular en la Unión Europea (UE) podría reducir el impacto de la región en el cambio climático en un 22% o casi 1.000 millones de toneladas de CO2 equivalente, al tiempo que disminuye en un 19 % su huella en la pérdida de biodiversidad y en un 25 % la contaminación atmosférica.
Estas son las principales conclusiones de un informe que ha publicado este martes la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), que señala que una mayor circularidad dentro de la UE contribuiría «sustancialmente» a alcanzar las ambiciones climáticas y medioambientales. El informe ha estimado los beneficios potenciales que tendría poner en marcha 17 intervenciones de economía circular en sectores como la vivienda, la minería, la alimentación y la movilidad. Entre las conclusiones, el estudio destaca que implantar medidas de sostenibilidad no solo tendría un impacto positivo para el medio ambiente, sino que también mejoraría la seguridad del suministro de la UE, al reducir la dependencia de la región de materias primas estratégicas producidas en otras partes del mundo. Además, estas medidas generarían también oportunidades económicas, al trasladar la creación de valor de la extracción de materiales a otros sectores de la economía y la reducción del consumo de recursos beneficiaría no solo a la UE, sino también al resto del mundo, dado que la región importa grandes cantidades de productos. En este sentido, el informe apunta a que dos tercios de los beneficios en materia de cambio climático y contaminación se producirían dentro de la UE, mientras que el tercio restante se generaría fuera de ella. En cuanto a la pérdida de biodiversidad, la distribución sería prácticamente equitativa. Además, la rapidez a la hora de implementar estas intervenciones marca una gran diferencia en los beneficios que pueden aportar, ya que aplicar un alto nivel de ambición generaría beneficios ambientales y climáticos un 80 % superiores a los de un nivel de ambición medio.
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