La directora general de la Asociación Nuclear Mundial (WNA, por sus siglas en inglés), la española Sama Bilbao y León, negó este martes que el sector europeo tenga una dependencia crítica de Rusia y lamentó que España haya desdeñado el átomo durante años solo porque «estaba de moda».
La ejecutiva dirige una organización industrial con sede en Londres que cuenta con miembros de 44 países diferentes, entre ellos el gigante ruso Rosatom, objeto de debate en la Unión Europea (UE) por ser una de las pocas empresas estratégicas que no ha sido objeto de sanciones directas tras la invasión rusa de Ucrania.
La ingeniera nuclear reconoció que el punto donde existía más dependencia de Rusia no era tanto el enriquecimiento de uranio, sino un tipo de combustible para los reactores de diseño soviético (VVER) para el que «había muy pocos fabricantes».
«Para nosotros es muy importante asegurar que todos nuestros miembros están en contacto y saber qué hace cada uno y cómo lo hace», agregó.
La ingeniera española criticó que Europa y Norteamérica se deshiciesen, por decisión propia, de las capacidades de enriquecimiento y conversión en las que fueron pioneras.
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