La Organización Marítima Internacional rechaza crear un impuesto para penalizar las emisiones, pero avanza hacia un sistema de comercio de emisiones para incentivar los combustibles limpios
Las compañías navieras tendrán que pagar por el dióxido de carbono producido por sus buques, según las nuevas normas acordadas recientemente por la Organización Marítima Internacional (OMI) en Londres. Aunque no prosperó la idea planteada por los Estados insulares del Pacífico y otros países de establecer un impuesto para gravar cada tonelada de CO₂ emitida, finalmente se ha dado luz verde a la implantación de un sistema de mercado de emisiones, con penalizaciones y recompensas en virtud del grado de cumplimiento de los objetivos de descarbonización de la OMI. La mayoría se consiguió gracias al apoyo de la Unión Europea, Suiza, Reino Unido, muchos países latinoamericanos y China. Dieciséis Estados, principalmente países productores de petróleo, entre ellos Irán, Qatar, la Federación de Rusia y Arabia Saudí votaron en contra. Veintitrés Estados miembros de la OMI se abstuvieron. El compromiso implica que todos los buques deberán pagar por el CO₂ que emitan a partir de 2028.
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