El Consejo desea una mayor cobertura de productos y mayores poderes contra la elusión de la normativa antes de las conversaciones con el Parlamento.
La política de la Unión Europea en materia de emisiones de carbono en frontera se torna más exigente tras el respaldo de los Estados miembros a una postura negociadora para ampliar el Mecanismo de Ajuste en Frontera del Carbono y subsanar las lagunas legales que podrían debilitar las normas climáticas e industriales del bloque. Esta decisión da pie a conversaciones con el Parlamento Europeo sobre el alcance de la aplicación de los costes del carbono a las importaciones, sin generar cargas innecesarias para las empresas ni para los socios comerciales. En la Posición del Consejo acordada el 12 de junio el programa CBAM extendería ciertos productos derivados elaborados con insumos de alta huella de carbono, en particular los que utilizan hierro, acero y aluminio. Asimismo, reforzaría las medidas contra la elusión, incluidas las normas destinadas a impedir que las empresas eviten los costos de carbono mediante cambios en la clasificación, la ruta o la estructura de producción de sus productos. Para los responsables políticos de la UE, este asunto ya no es solo una medida climática. Se ha convertido en una prueba para determinar si la Unión puede defender su estrategia de descarbonización, preservando al mismo tiempo la competencia leal para la industria europea, manteniendo la previsibilidad jurídica en la frontera y evitando una confrontación comercial más amplia con socios que ven el CBAM como una nueva barrera costosa.
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