La entrada en vigor de la fase definitiva del mecanismo obliga a las empresas importadoras a incorporar el coste del carbono en su estrategia de compras, financiación y cadena de suministro.
En el actual escenario de descarbonización, el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM-MAFC) ha dejado de ser una exigencia administrativa para convertirse en un factor estratégico de primer orden. Para nuestra industria este reglamento va más allá de evitar la “fuga de carbono” pues establece condiciones de competencia equivalentes al trasladar a las importaciones extracomunitarias los mismos costes de emisión asumidos por los productores europeos. Actualmente, el CBAM se aplica a seis sectores seleccionados por su alta intensidad de carbono y riesgo de fuga de emisiones. Además, la Comisión Europea ha identificado específicamente las mercancías sujetas al mecanismo a través de la correspondiente Nomenclatura Combinada. Entre los sectores y productos afectados se encuentran el hierro y el acero, con un alcance que incluye desde la producción primaria mediante altos hornos o hornos de arco eléctrico hasta productos derivados como tornillos y tuercas; el aluminio y sus aleaciones; y el cemento, tanto en su forma final como en productos intermedios como el Clinker.
Seguir leyendo en CamaraBilbao