La Comisión Europea está considerando la posibilidad de contabilizar los créditos internacionales de carbono para su próximo objetivo climático, una medida que podría debilitar los esfuerzos de reducción de CO₂ que exige a las industrias nacionales, según dijeron a Reuters fuentes familiarizadas con el asunto. La idea figura entre las opciones que está debatiendo el comisario europeo de Clima, Wopke Hoekstra, con los países miembros y los legisladores del bloque, algunos de los cuales se oponen al objetivo climático de la UE para 2040 de reducir las emisiones en un 90%, que la Comisión tenía previsto proponer inicialmente. La Comisión incumplió el plazo para publicar el objetivo el mes pasado y se enfrenta a la oposición política a la agenda verde de la UE, ya que el cambio climático compite con otras prioridades políticas, incluida la defensa. Algunos gobiernos y legisladores también argumentan que las normas ecológicas de la UE están perjudicando a las industrias nacionales que se tambalean por los aranceles estadounidenses y las importaciones baratas. Cinco fuentes familiarizadas con las discusiones dijeron que la Comisión está evaluando opciones que incluyen fijar un objetivo de reducción de emisiones para 2040 para las industrias nacionales que sea inferior al 90%, y dejar que los países compren créditos de carbono internacionales para compensar el resto. Eso significaría que los países de la UE podrían comprar créditos de proyectos que reduzcan las emisiones de CO₂ en el extranjero -por ejemplo, la restauración forestal en Brasil- y contar esas reducciones de emisiones para el objetivo de la UE. Un portavoz de la Comisión declinó hacer comentarios sobre si está considerando añadir créditos de carbono internacionales al objetivo de la UE.
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