SALA DE PRENSA

La Eurocámara pisa el acelerador para reducir el CO2 de los coches nuevos

El Parlamento Europeo redobla la presión y reclama coches más limpios. La comisión de medio ambiente de la Eurocámara ha aprobado un informe sobre los nuevos estándares para los vehículos de pasajeros y furgonetas en el que apuesta por elevar del 15 al 20% el objetivo intermedio de reducción de emisiones de CO2 de los vehículos nuevos comercializados a partir de 2025 (respecto a 2021) y del 30 al 45% para 2030, por encima de los objetivos fijados por la Comisión Europea en su propuesta de hace un año.

Bruselas propuso en noviembre del 2017 recortar las emisiones un 15% para el 2025 y un 30% para el 2030. Una reducción excesiva, a juicio de la asociación de fabricantes europeos ACEA –representante de los 15 principales fabricantes como Fiat, Honda, Renault, BMW, Volkswagen o Volvo-, que defiende un recorte máximo del 20%. De elevar esa cifra, sostienen, repercutirá negativamente en el sector que podría sufrir pérdida de empleos. “Nuestra industria está ansiosa por moverse lo más rápido posible hacia vehículos sin emisiones”, avisaba hace unos meses el presidente de ACEA y CEO del grupo PSA, Carlos Tavares. “Sin embargo, todos los miembros de ACEA necesitan transformar sus empresas a un ritmo manejable y que proteja su viabilidad a largo plazo en un entorno global y feroz”, añadía.

Pese a la presión de la industria y las resistencias de las formaciones de centro derecha, la socialista maltesa Miriam Dalli, ponente del informe, ha conseguido finalmente sacar adelante un plan ambicioso que obligará a la Unión Europea a pisar el acelerador en la reducción de emisiones de CO2 de los coches. Su propuesta incluye también objetivos más ambiciosos en materia de comercialización de vehículos híbridos o eléctricos al elevar al 20% en el 2025 y al 40% en el 2030 la cuota de este tipo de vehículos para cada fabricante, frente al 15% y 30% planteado originalmente por la Comisión Europea. La propuesta incluye un esquema sancionador para aquellos fabricantes que incumplan estos porcentajes.

Test de CO2 en conducción real

Además, los eurodiputados han incluido otra novedad respecto a la propuesta del Ejecutivo comunitario. Desde el año pasado los fabricantes están obligados a medir las emisiones NOx en condiciones de conducción reales. Esta medida fue adoptada a raíz del escándalo conocido como ‘dieselgate’ que puso en evidencia las trampas de algunos fabricantes. La comisión de medio ambiente quiere que a partir de 2023 se haga lo mismo con las emisiones de CO2 de forma que dejen de medirse solo en laboratorio. Para ello, reclama al Ejecutivo comunitario que presente una propuesta legislativa en un plazo máximo de dos años. Además, para finales de 2019 reclaman otra propuesta para garantizar que los consumidores reciben información precisa y comparable sobre el combustible que consumen y las emisiones contaminantes que emiten los coches.

El informe ha sido aprobado con 38 votos a favor, 23 en contra y 7 abstenciones. PPE, que apostaba por limitar el objetivo de reducción para 2030 al 20%, y conservadores británicos han votado en contra por lo que todavía podría haber alguna sorpresa durante la votación en pleno que tendrá lugar en la sesión plenaria del 1 al 4 de octubre, según han confirmado fuentes parlamentarias.

Los Estados miembros deben todavía finalizar su postura lo que se espera tendrá lugar en el Consejo del 9 de octubre. Solo después podrán empezar las negociaciones interinstitucionales entre ambas instituciones con vistas a adoptar la nueva legislación antes de las elecciones europeas de mayo de 2019. “Hemos logramos un resultado que es un compromiso entre los distintos intereses. Unos pedían un 20%, otros un 75%. Si queremos respetar nuestros objetivos climáticos debemos fijarnos objetivos ambiciosos”, ha recordado la ponente.

Fuente: El Periódico