SALA DE PRENSA

¿Habrá un efecto rebote con un aumento de la contaminación?: La ayuda de emergencia a las empresas debe estar condicionada a fuertes resultados no financieros. Gérald Maradan, abril de 2020

La actual crisis sanitaria está golpeando profundamente a muchos sectores económicos. Ante esta situación, es necesario desplegar recursos de emergencia excepcionales y los Estados se están movilizando para proteger sus economías y poner en marcha acciones e inversiones para apoyar a aquellos que más lo necesitan. Esto es esencial para proteger empresas, empleos y vidas. De la misma manera que se pusieron en marcha medidas de rescate en la crisis económica de 2008, es necesario que las medidas que se tomen en esta crisis estén el línea en el Acuerdo Verde de la UE, sin perder de vista el objetivo de todos los países miembro de alcanzar el cero neto en 2050. Aunque las emisiones globales de CO2 han disminuido temporalmente, no tenemos ninguna señal que indique que no volverán a aumentar de forma brusca después de la crisis.

Sin embargo, la crisis climática, que ha pasado a un segundo plano, sigue estando muy presente y mañana será aún más alarmante. Puede ser el germen de una futura crisis mundial, aún más poderosa que la actual pues, según los expertos, es la mayor amenaza para la superviviencia de la humanidad a medio plazo.

Reducción de emisiones debido al COVID-19

Nos enfrentamos a una situación sin precedentes, en la que hemos experimentado una reducción de las emisiones de CO2 de entre el 5 y el 7% a nivel global. Teniendo en cuenta que esto se ha conseguido al echar el freno en muchas economías, esto pone de manifiesto el nivel de esfuerzo necesario para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y permanecer por debajo de los 1,5°C. Conseguir este objetivo conlleva reducir nuestras emisiones en un 45% entre 2010 y 2030, es decir, alrededor de un 7% por año hasta 2030… ¡así que aún estamos lejos del objetivo!

Efecto rebote con un aumento de la contaminación y lecciones de la crisis financiera de 2008

En los años posteriores a 2008, observamos una carrera frenética para recuperar el «tiempo perdido». El descenso del 1,3% en las emisiones globales de 2008, fue eclipsado por un aumento de casi el 6% al año siguiente.

Tal y como nos ha enseñado la pandemia actual, el tiempo es un factor crítico cuando se trata de tomar acción efectiva. Necesitamos de una recuperación urgente de la economia, pero también de la necesidad de incorporar e integrar los objetivos de neutralidad del carbono de una manera más sistémica para preveer crisis en el futuro. El momento nos presenta la oportunidad de prevenir esta « contaminación de venganza », transformando nuestra economía hacia un modelo descarbonizado y sociedades más resilientes. Los planes de recuperación deben integrar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, girando en torno a los ejes de neutralidad climática y protección de la biodiversidad.

La voluntad política es clave

Los líderes políticos tienen la oportunidad de construir resiliencia en su toma de decisiones. Las ayudas a empresas deberían estar condicionadas en función de sus acciones climáticas y su desempeño. En nuestra opinión, las ayudas economicas del Estado deberían regirse por dos principios: en primer lugar, una indexación de los tipos de interés de los préstamos según el rendimiento climático de una empresa y en segundo lugar, una liberación escalonada de fondos o una reducción de los impuestos en base al logro de objetivos predefinidos (por ejemplo, la publicación de datos sobre las emisiones de carbono o el compromiso con un objetivo de reducción de emisiones).

Condicionar los rescates gubernamentales a las empresas teniendo en cuenta aspectos extrafinancieros proporcionaría un nuevo y poderoso mecanismo para recompensar y proteger a las empresas líderes en materia climática, beneficiando al mismo tiempo al medio ambiente y a la sociedad.

Hoy nos enfrentamos a una crisis trágica y sin precedentes, pero tengamos presente que ahora tenemos una oportunidad única para evitar la crisis del mañana.

Gérald Maradan, co-fundador y Director General de EcoAct

Empresa Miembro de la Fundación Privada Empresa y Clima