SALA DE PRENSA

Endesa, Gas Natural Fenosa e Iberdrola emitieron más gases de efecto invernadero en 2017 que en 2016

El Observatorio de la Sostenibilidad acaba de hacer público su último informe sobre emisiones de CO2 en Europa y en España. En él recoge, concretamente, «los últimos datos sobre emisiones fijas energéticas e industriales en 2017 y la serie histórica 2008-2017». Pues bien, según ese informe, las tres grandes energéticas españolas han incrementado sus emisiones en 2017 con respecto a las que registraron el año anterior, «incluso las que dicen tener una política más verde».

A peor. Ni las señales de alerta, por el cambio climático, emitidas por los científicos de todo el mundo (cada vez más frecuentes y alarmantes), ni el incesante incremento de sus beneficios (las tres grandes eléctricas españolas volvieron a ganar miles de millones de euros el año pasado: concretamente 5.627 millones de euros, un 3% más que en el ejercicio anterior)… Ni lo uno ni lo otro han convencido a Iberdrola, Endesa y Gas Natural Fenosa para reducir sus emisiones de CO2. Todo lo contrario: las han aumentado. Lo denuncia el Observatorio de la Sostenibilidad (OS) en su último informe, un documento elaborado a partir de información procedente del Registro Nacional de Derechos de Emisión de Gases de Efecto Invernadero del Gobierno y en el que, a la luz de esos datos, el OS critica duramente la actitud de las tres grandes eléctricas:

«se observa -dice el OS- que, a pesar de las políticas de responsabilidad social y los compromisos grandilocuentes con el Acuerdo de París, con el cumplimento de los ODS de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, donde hay específicamente uno, el ODS 13, relacionado con el Cambio Climático, y de las continuas campañas de publicidad de estas empresas en su lucha contra el cambio climático, la realidad es que han aumentado las emisiones, incluso en las que realizan políticas de marketing más agresivas en pro de la sostenibilidad y dicen tener una política más verde»

Según el Observatorio de la Sostenibilidad, Endesa emitió el año pasado 4,5 millones de toneladas más que el año anterior; EDP, 3,2 millones; Viesgo, 1,9; Gas Natural, 600.000 toneladas; Iberdrola, 500 mil toneladas más. En porcentaje, Viesgo ha aumentado sus emisiones un 54%; EDP, un 43%; y Endesa e Iberdrola, un 15%. Las cinco están asociadas en Unesa, la poderosa Asociación Española de la Industria Eléctrica.

El OS explica su informe

El informe que ayer presentó el Observatorio de la Sostenibilidad detalla las «emisiones de gases de efecto invernadero de grandes empresas en 2017 en España». El documento pretende ser «una radiografía del sector industrial y energético en relación a sus emisiones verificadas y aceptadas oficialmente entre los año 2008 y 2017». El Observatorio muestra en este su trabajo «las emisiones procedentes de fuentes fijas sometidas al mercado de emisiones (Emissions Trading System, ETS) incluidas en el Registro Nacional del Emisiones (Renade), relativas a producción de energía, industria del petróleo, producción de cemento, industria química, industria cerámica y otras instalaciones industriales».

Estas instalaciones -informa el OS- emitieron durante el año 2017 un total de 136 millones de toneladas de CO2 equivalente (MtonCO2eq; unidad que se utiliza para cuantificar los diferentes gases de efecto invernadero), lo que supone un 10% más que en 2016. Si se añade el sector de la aviación (que se tiene en cuenta desde el año 2012 en el mercado de emisiones), esa cantidad sube hasta los 141 millones. Las emisiones del sector de la aviación han aumentado desde 4,3 a 5,1 millones entre 2012 y 2017, un 18,6% más en 2017 que en 2012.

El marco ambiental

El Observatorio repasa las claves del marco ambiental en el que se enmarca ese incremento de las emisiones de gases contaminantes. Señala concretamente cuatro:

• valores máximos (de 411 ppm) de concentracion de CO2 en la atmosfera;

• un mes de abril de 2018 que ha sido el tercero más cálido de la historia, continuando la tendencia de las temperaturas superiores a la media que ha persistido durante la mayor parte de este siglo;

• menores valores de hielo marino registrados;

• y un clima extremo con aumentos generalizados de temperaturas en todo el mundo, en Europa y en España.

Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el año 2017 ha sido extremadamente cálido

Ha sido el año más cálido del último medio siglo, superando en 1,1 grados el valor medio anual entre 1981-2010 y en 0,2 grados el anterior más alto, registrado en los años 2011, 2014 y 2015. Además, 2017 también ha sido el segundo más seco en este mismo período, con 474 litros por metro cuadrado de precipitación, una cifra que se sitúa un 27% por debajo de la media. Esta realidad va ligada a la temperatura media anual, la más alta desde 1965 (16,2 grados centígrados).

El OS recuerda por otro lado que el incremento de emisiones de las grandes eléctricas, que ha coincidido además con la sequia que afectó a España en el año 2017, se enfrenta ahora «a una opinión pubica cada vez mas consciente del grave problema del cambio climático, que comienza a relacionar procesos como los fenómenos extremos, los incendios forestales o el

aumento generalizado de temperaturas con el cambio».

Las emisiones fijas representan tradicionalmente del orden del 40% del total de las emisiones totales, el restante 60% corresponde a fuentes de emisión difusas (transporte, hogares,

servicios, agricultura…).

El Observatorio inscribe a España en el marco europeo

España, con un +10% de incremento, es uno de los Estados europeos en los que más crecieron las emisionesde gases efecto invernadero desde fuentes fijas en 2017, junto con Portugal (+17%), mientras que en Alemania, Dinamarca y el Reino Unido cayeron ese año y se mantuvieron en Francia y en Italia. Portugal es el único país de nuestro entorno donde

aumentaron en 2017.

Europa ha pasado de emitir más de 2.000 millones de toneladas en 2008 a algo más de 1.700 millones en 2017, lo que indica una reducción de más de quince puntos (-15,77%). Las emisiones han caído en España sin embargo, en el mismo período, solo diez puntos (-10,76% con respecto a lo emitido en 2008), es decir, que, una vez más, crece la brecha entre el Viejo Continente y su península más occidental.

España emite desde fuentes fijas en 2017 el 89% de lo que emitía en 2008, un valor similar a los de Francia, en la que empiezan ahora a despegar seriamente la eólica y la fotovoltaica, y Alemania, que tampoco tiene buenos números en ese sentido (como España), pero que, a diferencia de esta, ha cerrado diez reactores nucleares en los últimos siete años. Mucho mejores guarismos presentan Dinamarca o el Reino Unido, que emiten en 2017 menos del 60% de lo que emitían en 2008.

Además de la nuclear, los fósiles

La evolución de España en emisiones procedentes de la combustión de fósiles es peor que la del conjunto de Europa, según revela el informe del Observatorio de Sostenibilidad. Europa mantiene una tendencia de clara reducción del consumo de fósiles desde 2013: entre 2008 y 2017 sus emisiones se han reducido en más de 21 puntos (-21,66%). España sin embargo presenta «una curva muy quebrada, con mínimos y máximos relativos casi en años alternos: en 2010, 2013, 2014 y 2016 sus emisiones fijas por combustión de fósiles se encontraban en valores cercanos a los 70 MtonCO2eq; en 2012 España alcanzó su máximo con 86 millones de toneladas; en 2015 y 2017 las cifras se mueven en torno a los 80 millones de toneladas de CO2 equivalentes. Desde 2008, la reducción acumulada de España es de dieciocho puntos (-18,37%), inferior pues a la del conjunto de Europa (otra vez la brecha que crece).

La energía, la más sucia; después, el cemento

Las actividades económicas más emisoras en España son las relacionadas con procesos de combustión energética de carbón, petróleo y gas, que representan el 68% del total. En segundo lugar se sitúa la industria del cemento (12%), y en tercero la refinería de petróleo (10%). A la producción de acero le corresponde un 5%, y con menor porcentaje se sitúan la industria de transformación química, la industria cerámica, la producción de papel, el sector de la aviación…

El informe del OS destaca que España, Estonia, Bulgaria y Malta «son los países que más han incrementado sus emisiones procedentes de combustibles fósiles». España lo ha hecho en un 7,6%, incremento similar al de Bulgaria. En Estonia y Malta los incrementos superan el 10%. España ocupa el 4º peor puesto en incremento en el escalafón UE28. En el otro plato de la balanza, Finlandia, Dinamarca, el Reino Unido, Irlanda y Bélgica las han disminuido, mientras que Alemania se mantiene prácticamente en el nivel de 2016, lo cual revela nuevamente la clave de la transición en aquel país, que cierra centrales nucleares (que no emiten CO2), pero instala potencia renovable, que tampoco emite (ni genera residuos radiactivos).

Carbón

Entre 2008 y 2010 se produjo en España un descenso acusado de las emisiones procedentes del carbón entre los 46,8 millones de toneladas de CO2- eq y los 24 millones, que supuso un descenso acumulado del – 48,72%. Pero aquella tendencia positiva se rompió y entre 2010 y 2012 las emisiones subieron hasta los 52,6 millones de toneladas, valor que se ha repetido en 2015 y que en 2017 alcanza los 46,5 millones, una cifra casi exacta a la de 2008. España emite actualmente lo mismo que emitía en 2008. Las emisiones debidas al carbón en el año 2017 respecto al 2016 han aumentado un 22%.

El informe del OS señala que en 2017 Endesa ha emitido algo más de la mitad de todas las emisiones relacionadas con el carbón, seguida de EDP con un 21%, Gas Natural, un 12%, Viesgo, un 9% y, finalmente, Iberdrola con sus dos centrales que emiten un 6% del total nacional.

Según Red Eléctrica de España, las renovables eléctricas generaron el 33,7% de la electricidad producida en España en 2017. El gas en ciclo combinado produjo el 13,8% y la cogeneraciónel 11,5%, la mayoría con gas. La nuclear generó el 22,6% de la electricidad. Y, por fin, el carbón produjo el 17,4% de la energía eléctrica en 2017.

Menos lluvia (-33%) que en 2016 propición que se produjera una caída en la producción hidroeléctrica del 48,4% respecto a 2016 «y casi de forma directa -explican desde el OS- indujo una subida de precios en el mercado de la energía del 31,5%, hasta alcanzar los 52,2 €/MWh; con una subida trasladada al sector industrial, que para el caso de los 11 millones de

usuario domésticos es del 10%».

Red Eléctrica de España tiene solicitudes por encima de las subastas que superan los 20 GW, potencia que es del mismo orden que la que podrá desarrollarse en autoconsumo a medio plazo.

Mercado inútil

«Los instrumentos de mercado -apunta el informe del OS- no han funcionado hasta ahora para reducir las emisiones, pero el fuerte incremento [del precio del CO2] que se está observando en los últimos meses podría modificar esta afirmación. Según los datos recabados por el Observatorio, la tonelada de CO2 mantuvo precios del orden de 5,35 euros durante 2016 y de 5,83 euros en elaño 2017; «sin embargo -apunta el Observatorio-, en el año 2018 esa media ya es de 10,66». En todo caso, el balance que hace el OS es negativo: «los precios bajos observados en los años anteriores, mucho más bajos que cuando se inició el mercado de carbono (del orden de 25 euros por tonelada), revelaron que los instrumentos de mercado, hasta ahora, han fracasado y no han servido para reducir las emisiones».

«Sin embargo -el OS abre la puerta a la esperanza-, si la tendecia observada en 2018 y en los ultimos meses de 2017 se confirma, y todo hace indicar que se va a confirmar veremos unos precios altos de CO2 que haran que las empresas empiecen a tomarse las emisiones de una forma mas seria».

El Observatorio de la Sostenibilidad concluye su informe con una serie de recomendaciones. Energías Renovables las reproduce a continuación

• Deben evitarse las políticas contradictorias, como las ayudas a los combustibles fósiles que se estiman en 1.000 millones anuales en el estado español.

• Se deben reducir emisiones aumentando la eficiencia y la sustitución de combustibles, como el carbón o el gas, o tecnologías más contaminantes, por energías renovables. La apuesta por las renovables y el autoconsumo debe ser una prioridad de cualquier política energética para avanzar hacia una economía baja en carbono.

• El cambio de tendencia en el precio del carbono es muy positivo para que las empresas empeicen a tomarse en serio las emisiones de gases de efecto invernadero.

• Administraciones limpias que den ejemplo de actuaciones de sostenibilidad, implantación de tejados soalres, compra verde, utilización de renovables…

• Ciudadanos y consumidores que exigen un mayor compromiso de las empresas y administraciones Elevadas emisiones de carbono en una empresa implican riesgos empresariales, especialmente por las calificaciones de las agencias de rating, de las que derivan más dificultades para el acceso a recursos financieros y perdidas de credibilidad reputacional tanto respecto a los ciudadanos, inversores, consumidores y a los accionistas.

El OS también habla en este capítulo final de las «responsabilidades diferenciadas» y lanza un aviso para navegantes (y accionistas)

«A partir de estos datos históricos y actuales presentados en este análisis -explican desde el Observatorio- se pueden identificar también ‘responsabilidades diferenciadas’ [en cuanto a aportación de cada empresa a la generación del cambio climatico]: es muy posible y probable -apuntan desde el Observatorio- que en el tiempo se exijan estas responsabilidades y que se modifique el valor de estas empresas por el impacto sobre la sostenibilidad cursado».

En ese sentido, el OS anima a las empresas a iniciar acciones y proyectos «para la reducción de las emisiones y la adaptación inmediata al cambio climático». Porque, según el Observatorio, «la creciente sensibilidad de los ciudadanos, inversores, e incluso clientes (…) puede erosionar determinados activos intangibles, como el valor de las marcas y, por ende, las posiciones competitivas».

Recapitulaciones

«España -concluye el Observatorio de la Sostenibilidad- no posee recursos fósiles y sí padece sin embargo una alta dependencia energética, del orden de 20 puntos superior a los países de nuestro entorno». En el otro plato de la balanza, el OS recuerda que «han bajado mucho los precios de las tecnologías energéticas verdes, sobre todo de la fotovoltaica, y han avanzado los sistemas de introducción de las energías renovables en la red. Las renovables ya no necesitan primas».

«Las cinco grandes energéticas ya no son nacionales -recuerda el OS-: Endesa es italiana, EDP es portuguesa (y puede ser china en unas semanas) y las demás tienen importantes participaciones de fondos de otros países (…). Por ello, es clave que este salto cualitativo hacia las renovables y el autoconsumo haga que los beneficios recaigan sobre la sociedad en vez de sobre estas empresas en manos de fondos de inversión internacionales o de otros países».

Fuente: Energías Renovables