SALA DE PRENSA

¿Descarrilará el Acuerdo de París en Polonia?

Tensión, incertidumbre, nervios, presiones, miedos… Incluso, el síndrome de Copenhague (una patología que podría definirse como ‘el miedo al fracaso en un encuentro con casi 200 delegados gubernamentales convocado de la ONU’) ha aflorado en la conferencia del clima de Katowice (Polonia).

¿Podría fracasar esta cumbre, hasta hacer descarrilar el Acuerdo de París?

Hay motivos para el optimismo; también para el escepticismo; e,incluso, para la tercera vía y la medias tintes: la hipótesis de que de esta reunión salga un reglamento vago o insuficiente para ordenar el funcionamiento práctico del Acuerdo de París; que la decisión final no transmita la idea o haga un llamamiento robusto, en sintonía con la firmeza que demanda el último informe sobre los científicos de la ONU (IPCC). En él, los expertos advierten sobre la necesidad de adoptar medidas urgentes (y “sin precedentes”) para limitar el aumento de la temperatura del planeta a 1,5º C y evitar impactos catastróficos por la alteración climática (subida del nivel del mar,olas de calor, sucesos extremos…).

En el capítulo de las buenas noticias está el hecho de que la UE, Canadá, Nueva Zelanda y otros países en vías de desarrollo se han comprometido a intensificar sus contribuciones o planes climáticos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y permitir que el mundo contenga el aumento de temperatura por debajo de 1.5º C.

Es la respuesta de este grupo de países -la Coalición de Alta Ambición- frente al obstruccionismo evidenciado por Estados Unidos, Rusia, Arabia y Kuwait, que eludieron dar la bienvenida al último informe de los científicos de la ONU (IPCC). Y quisieron así negar la credibilidad a la ciencia.

Esas nuevas promesas se dan tras una emotiva intervención del secretario genera de la ONU, António Guterres, en la que avisó de riesgo de fracaso en esta cumbre. “No solo sería inmoral, sería suicida”, llegó a decir para reivindicar el papel de los expertos del IPCC.

Esta coalición la forman la UE y otros cuatro países desarrollados (incluyendo Canadá y Nueva Zelanda), así como la agrupación de países menos desarrollados y varias otras naciones en desarrollo.

Su misión es promover un aumento de los esfuerzos de reducción de emisiones en línea con las demandas implícitas que supone el informe de los científicos.

Wendel Trio, director de Climate Action Network Europe, se declaró abonado a esta tesis: “El espíritu de París ha vuelto. Esta declaración impulsará una mayor ambición en un momento crítico de estas conversaciones hasta ahora decepcionantes”. Para la UE, esto debe significar un compromiso para aumentar significativamente su objetivo de reducción de emisiones del 2030, para lograr un recorte del 55%, como han pedido algunos estados miembros y el Parlamento Europeo, afirma Trio.

La ONU, sabedora del riesgo de descarrilamiento, cree que China podría desempeñar un papel más importante ante la ausencia de liderazgo de Estados Unidos en esta negociación. Y Guterres, según The Guardian, habría hecho una llamada telefónica al presidente Xi, con el fin de impulsar las conversaciones.

“Hacemos un llamado a los países que no han firmado la declaración hasta el momento para que dejen de ignorar la ciencia”. “El informe especial del IPCC es un reconocimiento absoluto de lo que las consecuencias del calentamiento global más allá de los 1,5º C significarán para miles de millones de personas en todo el mundo, especialmente para aquellas que consideran su hogar a los pequeños estados insulares”, dijo Guterres.

La ministra Ribera

Mientras tanto, la negociación avanza a buen ritmo en el capítulo de la transparencia que deben mostrar los países a la hora de dar cuenta de sus contribuciones. Este es uno de los asuntos clave en las conversaciones, pues los países deben informar de manera fiable, creíble, verificable.

El texto de esta negociación lo gestiona precisamente la ministra española para la Transición Ecológica,Teresa Ribera, junto con su homólogo sudafricano. El documento está bastante maduro.

La ministra Ribera aseguró que “no hay nada que impida llegar a un acuerdo completo” en la cumbre del clima de Polonia, aunque reconoció que existen todavía muchas diferencias.

Ribera se mostró convencida de que esta conferencia se cerrará con un acuerdo que satisfará a todas las partes. Ya se han producido avances aunque “desiguales” en los diferentes grupos de trabajo, que se han formado después de que la presidencia polaca de la cumbre decidiera designar a varios ministros como mediadores o facilitadores para tratar de desatascar la negociación.

La ministra se refirió a las diferencias que todavía existen sobre el último informe del IPCC. A su juicio, las conclusiones de este informe “no deberían ser objeto de discusión política”. “Eso es ciencia”, sentenció.

Las dificultades todavía existen en el grupo que trabaja en la financiación de la lucha contra el cambio climático.

Muchos países que quieren que esa financiación sea más “previsible”. Algunos de los países más vulnerables frente al cambio climático reclaman que se plasme en los acuerdos que muchas de las pérdidas a causa de los efectos del cambio climático y de sus efectos son ya “irremediables”.

La ministra señaló que no hay consenso todavía sobre cómo plasmar en los acuerdos esos impactos “irrecuperables” para muchos países, pero valoró la voluntad de llegar a un acuerdo “suficientemente elevado” que existe en la cumbre.

Ribera es una voz acreditada; forma parte del selecto grupo de 12 ministros que intentan encarrilar las conversaciones.

Reproches

Mientras tanto, China ha acusado a algunas de las naciones más ricas de “echarse atrás” en sus promesas de actuar contra el cambio climático e incrementar su ayuda hasta movilizar 100.000 millones de dólares al año en ayudas relacionadas con la protección del clima para 2020. Estos comentarios son una muestra más de la tensión que se vive en la conferencia del clima de Katowice, cuyas sesiones deben acabar estes viernes.

“Algunas delegaciones estamos viendo un retroceso”, declaró Xie Zhenhua, el enviado principal de China a las conversaciones de Katowice. “Todavía hay muchos países desarrollados que no han comenzado” a proveer ese apoyo financiero y tecnológico que habían prometido en el Acuerdo de París hace tres años. “No podemos aceptar ningún retroceso”.

Estos comentarios subrayan la división existente entre China y Estados Unidos, que trabajaron juntos para sellar el Acuerdo de París de 2015.

Cambio de ciclo

Desde entonces, el presidente Donald Trump ha venido prometiendo que se retirará del acuerdo y que trabajará para impulsar el uso del carbón.

Los delegados de casi 200 naciones siguen trabajando para definir las reglas del Acuerdo de París, pero se han topado con muchos asuntos espinosos y discrepancias ya conocidas, como era de esperar.s

Son cuestiones que ya hicieron descarrilar la conferencia de Copenhague del 2009. Posteriormente, el entonces presidente Barack Obama trabajó estrechamente con los líderes chinos para dar un enfoque voluntario a las acciones internacionales para reducir las emisiones, lo cual culminó con el acuerdo de París.

Sin embargo, ahora Trump ha impuesto un tono diferente, con lo cual los viejos desacuerdos han vuelto a reaparecer: la mayor o menor ambición climática, la ayuda a la naciones en desarrollo, la transparencia en las decisiones que se deben comunicar a la secretaria del Convenio de Cambio Climático…

“La gran diferencia es que antes teníamos una maquinaria diplomática que había estado trabajando durante dos años; había un buen entendimiento entre Estados Unidos y China”, dijo Alden Meyer, quien ha estado haciendo el seguimiento de estas negociaciones desde hace más de dos décadas en representación de la Unión de Científicos Preocupados. “Y ahora, no tenemos a los EE. UU. y China trabajando en el mismo plano”.

Estados Unido se va, o no; o se va y vuelve

“La posición de los países de la Coalición de Alta Ambición invita al optimismo. Estados Unidos mantiene una posición extraña. Participa porque sabe que, aunque ha anunciado que va a abandonar el barco, a lo mejor no lo hace; o se va y vuelve. Por eso negocia, porque quiere influir sobre las reglas del Acuerdo de París; por si acaso”, analiza David Howell, responsable de políticas ambientales de SEO/BirdLife y portavoz de la coalición CAN-Europa. Estas reglas del Acuerdo de París son clave, pues a través de ellas los países deben dar cuenta de sus contribuciones nacionales, explicar cuál será su aportación para reducir la desforestación o presentar su inventarios de emisiones.

Anoche se repartieron los primeros borradores de los acuerdos en las diferentes áreas (tecnología financiación,transparencia…), todavía con muchos corchetes y sujetos a enmiendas que pueden alargar la conferencia hasta bien entrada la noche de viernes.

Fuente: La Vanguardia