SALA DE PRENSA

Compromiso de mínimos para salvar el Acuerdo de París

Fuera de tiempo y con grandes dificultades. Así se cerró este sábado la Cumbre del Clima de Katowice que debería haber terminado el viernes. Los representantes de casi 200 países llegaron a un acuerdo sobre las reglas básicas para poner en marcha del Acuerdo de París, imprescindibles para que entre en vigor en 2020, aunque marcado por la falta de ambición en el llamamiento a evitar el aumento del calentamiento global de forma inmediata.

El objetivo del Acuerdo de París es limitar el calentamiento global por debajo de 2ºC sobre la época preindustrial para evitar los peores efectos del cambio climático. No imponía a los países una cifra concreta de reducción de emisiones, pero les pedía presentar «su mayor esfuerzo».

Un marco común

Ahora, en la Cumbre del Clima de Katowice tocaba desarrollar la letra pequeña de ese acuerdo: un marco común para medir, revisar y comparar las aportaciones de cada país en la lucha contra las emisiones de gases de efecto invernadero. Y este bloque logró cerrarse y se acordó que entrara en vigor en 2024.

«La conferencia ha sido importantísima. Todos los países que lo han ratificado nos hemos puesto de acuerdo para que París esté plenamente operativo», dijo la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.

«Hemos logrado el resultado que nos fijamos hace dos años en Marrakech. Ahora nos corresponde a todos recuperar estos resultados, reflexionar sobre ellos y comenzar a actuar, incluso en el contexto de la preparación de nuestras políticas nacionales y nuestras estrategias a largo plazo», valoró el comisario europeo, Miguel Arias Cañete.

Sin elevar objetivos

Sin embargo, el texto no logró el acuerdo político suficiente para recoger las llamadas a aumentar la ambición climática. En este sentido, era clave que se reconociera el informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC). Encargado por la ONU, el texto concluyó que aún se podía limitar el calentamiento global a 1,5ºC, pero era necesario actuar en un plazo de poco más de una década, y reducir las emisiones de forma drástica.

«Es triste que no hayamos sido capaces de dar un pasito adelante con más claridad en materia de ambición», dijo Ribera. Los países más vulnerables, como los pequeños estados insulares, estuvieron reclamando toda la cumbre un lenguaje que dejara clara la urgencia que daba ese informe a la lucha contra el cambio climático. «El acuerdo no es todo lo que queríamos, pero vemos el vaso medio lleno», valoró un representante de islas Marshall. Lo mismo ocurrió con la mayoría de organizaciones ecologistas: reconocían el avance en materia técnica, pero lamentaron que el texto no haya llegado «lo suficientemente lejos», comunicó Greenpeace.

Casi desde el principio, la cumbre se dividió en dos bloques, entre los países que pedían elevar la ambición de las medidas para asegurar que el calentamiento global se limite a 1,5 y los países que preferían referencias más laxas que les permitan mantener sus emisiones de efecto invernadero. Este segundo bloque estuvo liderado por EE.UU. y seguido por los países petroleros. El texto final, de hecho, no plasmó esa ambición con rotundidad, aunque recogió el informe.

El punto más «dramático»

También Brasil, con un nuevo presidente electo que ya ha amenazado con salirse del acuerdo, encalló las negociaciones el mismo sábado e hizo temer por el acuerdo. El punto clave estaba en el doble conteo de emisiones.

El Acuerdo de París acepta un mecanismo de cooperación y solidaridad para las emisiones. Países que de alguna manera contriuyan a eliminar las emisiones de CO2 de la atmósfera, pueden «vender» a otros países créditos si tienen previsión de sobrepasar sus objetivos de gases.

Brasil, con una amplia extensión de selva y por tanto «créditos» extra, quería conseguir, por una parte, vender esos créditos de carbono a terceros, pero que su aportación se cuente tanto a quien se lo vende como a sí mismo. Para ello quería evitar un desarrollo claro del artículo que prohibiría esta práctica. Un punto que le parecía inaceptable a muchos países. Ante la situación de bloqueo, los 200 países acabaron postergando una resolución en torno a este punto para la siguiente cumbre. Ha sido «el punto más dramático de esta conferencia», reconoció Ribera.

Fuente: ABC