SALA DE PRENSA

Cambio climático, Acuerdo de París & Trump: can we make the planet great again?

El anuncio de Trump sobre el abandono de París

Durante varias semanas en el mes de mayo, la Casa Blanca anunció que se tomaría una decisión con respecto a la participación estadounidense en el Acuerdo de París (AdP). Finalmente, el 1 de junio, el Presidente Trump emitió una declaración que anunciaba la retirada del gobierno federal de los Estados Unidos del AdP, la posibilidad de renegociar sus términos para (re-)entrar y la cesación de fondos a varias instituciones y fondos internacionales de la ONU relacionados con el clima, cómo el Fondo Verde para el Clima (GCF, por sus siglas en inglés). Éste se conocerá como el Discurso de Rose Garden del clima. Hasta ese día, no se hicieron declaraciones públicas oficiales, y sólo unas pocas fuentes anónimas, con una motivación desconocida, se aventuraron con la dirección que tomaría la decisión.

Tras el anuncio del Presidente se produjo una avalancha de reacciones provenientes de los representantes de diferentes países, líderes empresariales, alcaldes y la sociedad civil por igual. Todas las comunicaciones oficiales reafirmaron su compromiso para implementar rápidamente el AdP, incluyendo el G7, la OTAN, la Comisión Europea y la mayoría de sus Estados Miembros, todas las grandes naciones como China, India o Canadá. También lo hicieron empresas estadounidenses, incluyendo los productores de petróleo Exxon Mobil y ConocoPhillips, fabricante de automóviles Tesla y los gigantes tecnológicos Apple, Facebook y Google. Insatisfacción, incomprensión y condena se expresaron orgullosamente. Razones económicas, morales, de seguridad y geopolíticas fueron los principales argumentos detrás de las reacciones. Los líderes municipales también aprovecharon la situación para reafirmar el papel de las autoridades sub-nacionales para liderar la implementación real de la agenda climática, en particular en los Estados Unidos. También de Barcelona, Ada Colau reafirmó el compromiso de Barcelona, declaró la retirada como un ataque a la vida misma, y afirmó que las ciudades y los ciudadanos deben y actuarán para defender nuestro planeta.

Los mercados tuvieron una respuesta suave al anuncio: las acciones mundiales subieron a un pico debido a los datos de empleo publicados en el momento en los Estados Unidos (EE.UU) y no se asoció ningún efecto a las palabras de Trump. El valor en bolsa de las energías renovables disminuyó ligeramente pero se recuperaron ese mismo día (1), las acciones de las compañías de carbón norteamericanas también disminuyeron, respondiendo a asuntos más apremiantes para el carbón estadounidense que el propio anuncio de Trump según Bloomberg (2), y posiblemente reflejando el temor a una reacción global contraria al interés del carbón de EE.UU desde el exterior, según Reuters (3). El anuncio de la decisión parecía perjudicar también a los mercados petroleros, con una disminución en el costo del barril de petróleo, en parte debido a la preocupación de que la salida estadounidense del AdP podría conducir a más perforaciones en un mercado donde la oferta ya supera la demanda (4).

El 8 de julio, el G20 se reunió en Alemania. El contraste entre el G19 y los EE.UU. fue duro con respecto a los asuntos climáticos. El G19 articuló fuertemente su apoyo a París y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y definió una lista exhaustiva de tareas –un producto poco habitual de estas instituciones. La lista incluye el desarrollo de planes con horizonte 2050 para cumplir con el AdP, especificando requisitos relacionados con infraestructura e inversión. Por su lado, los EE.UU. se comprometieron a reducir las emisiones a la vez que apoyan el crecimiento económico y mejoran las necesidades de seguridad energética. También hicieron referencia a la provisión de acceso y uso de combustibles fósiles de manera más limpia y eficiente.

El siguiente hito político importante fue el encuentro entre el presidente francés Macron y Trump a mediados de julio. Macron había declarado su intención de persuadirlo para permanecer en el AdP. Después de la reunión, Trump dijo (5) que “algo podría pasar con respecto al AdP”, y Macron explicó que se discutieron los detalles sobre las cosas que podrían hacer que Trump regresara al Acuerdo, y que Trump dijo que trabajaría para encontrar una solución durante los próximos meses.

Más allá de las palabras

En los últimos años y en el período previo a la elección presidencial en los EE.UU., Donald Trump dejó claro que no aceptaba el cambio climático como una realidad causada por el ser humano, como lo demuestra su cuenta de tweet (6). Su posición sobre el cambio climático en su campaña no cambió mucho, riéndose de la evidencia científica, refiriéndose al cambio climático como un engaño inventado por China, y las regulaciones de París como sofocantes para el crecimiento estadounidense. Una de las promesas de su campaña electoral fue desmantelar el AdP.

Desde que el Presidente Donald Trump asumió el cargo en la Casa Blanca en 2016, los objetivos de la política climática a nivel federal han cambiado drásticamente. Trump ha dicho repetidamente que quiere derogar las regulaciones climáticas y liberar la industria de los combustibles fósiles. En su “Primer Plan de Energía de América”, el Presidente Trump declaró que eliminaría “regulaciones pesadas sobre nuestra industria energética” y se comprometió a revivir la industria del carbón (en sus palabras causada por la llamada “Guerra al Carbón”). Con su “Orden Ejecutiva sobre la Independencia Energética”, el Presidente Trump comenzó el proceso de “suspender, revisar y rescindir” una serie de políticas existentes, incluidas las normas sobre emisiones de las centrales eléctricas (el Plan de Energía Limpia), los límites de las fugas de metano, una moratoria al arrendamiento de carbón federal y el uso del costo social del carbono para guiar las acciones gubernamentales. También rescindió el Plan de Acción del Clima de la Administración Obama.

En marzo de 2017, la primera propuesta de presupuesto de la administración Trump pretendía reducir los fondos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) en casi un tercio, los mayores recortes en su historia. La propuesta final lanzada en mayo (7) propone un recorte del 45% en la investigación del presupuesto de la EPA. El programa de la EPA (8) que informa sobre los niveles de gases de efecto invernadero (GEI) cae de 95,3 millones de dólares a 13,6 millones de dólares, según el presupuesto. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) enfrenta una reducción total del 16%, además de recortes más profundos en iniciativas del clima y otros programas de investigación. El ataque al financiamiento por el clima ha ocurrido en otros brazos del gobierno: a nivel federal los fondos de ayuda a países terceros en cambio climático, el departamento de energía y los programas de investigación climática en la NASA. Los recortes presupuestarios podrían tener un gran impacto en investigación en ciencia climática y los esfuerzos domésticos de adaptación al cambio climático en los EE.UU. Es importante notar que el presupuesto es una propuesta y puede ser aprobado, ignorado o modificado por el Congreso antes de finales de septiembre. El presidente Trump nombró a un nuevo jefe de la EPA, Scott Pruitt, quién niega que el dióxido de carbono cause el calentamiento global.

Con respecto a la retirada del AdP, Trump no ha hecho nada concreto para materializarlo. La charla sobre el clima con el Presidente Macron podría haber sido la única apertura a una discusión sobre un proceso de renegociación. Trump podría haberse retirado de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que habría dado lugar a la retirada de EE.UU. del AdP en un año. En cambio, eligió un proceso mucho más lento en el que la retirada surtiría efecto como muy tarde en 2020. Esto significa que los EE.UU. está obligado a cumplir con sus compromisos en virtud del Acuerdo, hasta que la retirada no sea efectiva. Esto también significa que los EE.UU. son parte negociadora del proceso para definir los detalles de la aplicación del Acuerdo.

En conjunto, el Presidente Trump ha tenido, obviamente, un fuerte impacto en la política climática de los EE.UU. Su fuerza ha estado en su discurso, mientras que su sinceridad es cuestionable y la aplicación de sus promesas es, en el mejor de los casos ardua. Su esfuerzo está encontrando poderosa resistencia dentro de la Casa Blanca, los EE.UU y en el extranjero, y también desde la economía política. A nivel internacional, ha aislado a los EE.UU del resto del mundo y ha interrumpido el clima de confianza que se generó en París. Resulta sorprendente para los autores, sin embargo, que no parece haber una visión clara y acordada sobre la posición futura de EE.UU. en clima y energía. Las controversias están por todas partes. A primera vista, la postura y las acciones de Trump parecerían impedir la lucha contra el cambio climático tanto en los EE.UU como en el mundo. Pero al mirar más de cerca el impacto parece no ser tan grave.

El impacto de Trump sobre el clima

Con respecto al propio AdP, si los EE.UU invocan el mecanismo formal de retirada de París, existen una serie de escenarios para el momento de la retirada en sí, incluyendo por ejemplo, la posibilidad que un nuevo Presidente podría unirse de nuevo al Acuerdo. Esta es la menor de las preocupaciones. Hasta ese momento, el impacto puede ser más notable. Hasta 2020 los EE.UU estarán sentados en la mesa de negociación, o bien, deberán encontrar una salida para unirse a Siria y Nicaragua en la periferia del AdP. Dada la naturaleza del Acuerdo, en particular la falta de mecanismos duros para garantir el cumplimiento de los compromisos de mitigación y el enfoque bottom-up de las Partes, la participación de los países que intentan quedarse atrás se convierte en una carga. El espíritu colectivo de progresión para lograr el objetivo de los 2C, y posiblemente el 1,5C, requiere una atmósfera de confianza. Además, en teoría, ningún país individual es absolutamente necesario para lograr los resultados deseados del AdP. Es de esperar que la delegación estadounidense liderada por Trump en el foro del AdP obstruya el progreso. Sin embargo, el aislamiento estadounidense tampoco es un camino a seguir para una política climática exitosa en el mediano plazo.

Hasta ahora, el Presidente Trump ha llamado a los países a renegociar el Acuerdo. Esta fue claramente una ofensa a la comunidad internacional, y los méritos democráticos e inclusivos de la Convención y del desarrollo del propio AdP – lejos de ser ideal, pero entre los mejores que existen en la práctica. La realidad es, sin embargo, que el AdP es un marco de acción en el futuro, y los detalles de su aplicación están aún por definir. Seguramente, la administración de Trump podría encontrar una manera de encajar su política de clima y de asuntos internacionales bajo este marco internacional. Y la bilateral con el presidente Macron es una prueba de que las (re)negociaciones son posibles y están curso. En general, la respuesta internacional ha sido audaz y en gran medida unificada hasta la fecha: todos están detrás del AdP y su rápida implementación. Su legitimación no parece estar en peligro. Las negociaciones sobre el clima seguirán siendo duras, siempre lo han sido. La implementación dependerá en última instancia de cada uno de los casi 200 países individuales.

En relación con los fondos climáticos, los EE.UU habían prometido USD 3 000 millones al GCF y ya habían entregado mil . Hasta la fecha se han comprometido un total de USD 10,3 mil millones a este fondo, por lo que los EE.UU. estaría reduciendo su tamaño en un 20% si no entrega el monto restante. Los EE.UU son un importante financiador de la CMNUCC, con una aportación de 6 millones de euros anuales, aproximadamente el 20% del total de su presupuesto operativo. También son el mayor donante del IPCC con una contribución anual de 1,8 millones de euros. En respuesta a los recortes de Trump, otros entes públicos y privados han cerrado rápidamente el déficit generado. Bloomberg Philanthropies, en asociación con otros, aportará los aproximadamente 15 millones de dólares que la Secretaría de la Convención perderá de Washington (10). La brecha de financiación de 1,8 millones de euros del IPCC ha sido cubierto por los Estados miembros de la UE (11). Queda por ver qué pasará con el déficit del GCF. El GCF es políticamente importante ya que es el mecanismo de más alto perfil que permite a los países desarrollados transferir fondos a estados más vulnerables. Muchas de las naciones que reciben fondos del GCF han dicho que no pueden comprometerse a reducir las emisiones a menos que las economías desarrolladas cumplan su promesa de contribuir al fondo.

Para el futuro de la gobernanza del clima, la pregunta justa es si la actitud de Trump frustrará el impulso generado en París o si más bien incitará más acción. El liderazgo en la política climática continuará en los hombros de los países de la UE y de la AOSIS, con una fuerza motriz creciente de China, la India y otros países en desarrollo importantes. Los Países Menos Desarrollados lo expresaron muy claramente: “Muchos países han asumido el liderazgo global del clima a través de ambiciosas políticas climáticas e innovación, y los Estados Unidos han perdido una silla en esta mesa. Estados Unidos es sólo un país” (12).

Más fundamentalmente, la gobernanza del clima se está transformando independientemente de Trump. Las autoridades sub-nacionales y locales, junto con una creciente proporción de líderes empresariales, están realizando el potencial de la acción relacionada con el clima a favor de ciudades más saludables y economías sostenibles. Los desafíos y soluciones de hoy se discuten en diferentes esferas de gobierno, a través de comunidades de práctica y a nivel de sectores industriales. Esto representa una arquitectura de gobernanza compleja, donde las palabras de Trump son a menudo foráneas y poco significantes.

Más allá del paraguas de las Naciones Unidas y del AdP, es pertinente explorar los efectos sobre la transición a un mundo con bajas emisiones de carbono. El impacto de la política de Trump sobre las emisiones de GEI no está claro por dos razones: no se sabe si, y si es así, qué tan rápido, las políticas ya implementadas se pueden cambiar, y si las políticas federales se revisan o anulan, si otros actores podrían compensar esta pérdida. Por ejemplo, California ya ha decidido mantener el estándar de emisiones sobre los vehículos del Presidente Obama que la EPA está revisando a nivel federal, así como está fortaleciendo la cooperación con China en acción climática. Otros estados y empresas de servicios públicos también han prometido continuar con las medidas del Plan de Energía Limpia de Obama, independientemente de los desarrollos a nivel federal. El despliegue de energía renovable continúa, con más de 82GW de capacidad eólica instalada a finales de 2016 en 40 estados; lo suficiente como para alimentar aproximadamente 24 millones de hogares estadounidenses (13). Esto significa que otro objetivo declarado del plan energético del Presidente Trump, “la reactivación de la industria del carbón” puede ser difícil de lograr, algo que incluso la industria del carbón le está advirtiendo.

Los estados, gobiernos locales y las empresas afirman que van a intensificar sus esfuerzos de mitigación para compensar Trump: la Alianza del Clima de EE.UU. anunció que Connecticut, Delaware, Hawai, Massachusetts, Minnesota, Oregón, Puerto Rico, Rhode Island, Vermont y Virginia se han unido a la coalición, que tiene por objetivo reducir las emisiones 26-28% respecto los niveles de 2005 y cumplir o superar los objetivos del Plan federal de Energía Limpia (14). Los alcaldes de 361 ciudades estadounidenses prometieron cumplir con los compromisos acordados en el AdP (15), impulsando nuevas medidas para cumplir con la meta de 1,5 grados Celsius, muchos de ellos bajo el Pacto Mundial de Alcaldes para el Clima y la Energía.

La misma semana en que el Presidente Trump firmó la orden ejecutiva para comenzar a revertir el Plan de Energía Limpia, muchas de las 81 grandes corporaciones que firmaron una promesa en 2015 de reducir sus emisiones reafirmaron sus compromisos de energía renovable y climáticos. Varias compañías norteamericanas – incluyendo a los grandes petroleros fabricantes de automóviles y gigantes tecnológicos- también han expresado su apoyo al acuerdo internacional y han redoblado su compromiso de mitigación. Una carta firmada por empresarios líderes americanos, como Morgan Stanley, Levi, Apple y Microsoft, advierte que el abandono del Acuerdo limitará el acceso de los EE.UU a los mercados de tecnologías limpias y expondrá al país a medidas de represalia.

Es difícil prever la sostenibilidad y consistencia de las acciones de Trump en el futuro, en particular cuando sólo el 28% de los ciudadanos estadounidenses apoyaron la salida del AdP (16). Además, las industrias de las energías renovables y la eficiencia energética son los principales empleadores en las regiones que votaron por Trump, con un total de 1,3 millones de estadounidenses (17). Como ejemplo, Texas, genera tanta energía eólica que, si fuera un país, sería el cuarto productor mundial de energía eólica. En todo el país, el empleo de la industria solar creció un 25% en 2016 a 373.807, superando con creces los empleos en la generación de carbón (86.035), la extracción de petróleo y gas (~ 180.000) y la minería del carbón (~50.000). Las industrias solares y eólicas están generando empleos 12 veces más rápido que el resto de la economía estadounidense. De hecho, el gobierno estadounidense proyectó en 2015 que “el técnico de aerogeneradores será el perfil de empleado con mayor crecimiento en los Estados Unidos entre 2014 y 2024”.

De hecho, los partidarios de Trump abrumadoramente apoyan la energía renovable: el 84% apoya la expansión de la energía solar en los EE.UU. Esto se puede explicar porque las energías renovables son ahora más baratas que los combustibles fósiles en muchos contextos, gracias a las rápidas caídas en el costo de energía eólica y solar. Entre 2010 y 2015, el costo de producción de electricidad a partir del viento onshore se redujo en un 30%, mientras que el costo de generar electricidad en central a partir de la energía solar cayó en dos tercios (18). El costo de los módulos solares cayó hasta un 80% entre 2010 y 2015 (19).

Gran parte de estos desarrollos, se debe a la creciente participación de China. Este país asiático ha superado a los EE.UU como el mayor inversionista en energía renovable, con una inversión de 102.900 millones de dólares en 2015 (20), más del doble que cualquier otro país, y más del doble del monto invertido por Estados Unidos (44.100 millones de dólares en 2015). Las compañías chinas dominan el mercado global de energía renovable: la mayor compañía de energía eólica del mundo y cinco de las seis primeras firmas solares son chinas (21). En última instancia, parece probable que los EE.UU se quedará atrás de los líderes de mercados de energía renovable como, además de China, la UE y posiblemente la India a medida que avancen en la transformación hacia una economía limpia. El deseo de Trump de expandir el uso del carbón en el país se enfrentará con las fuerzas del mercado externo que han estado gobernando hasta la fecha, incluyendo el crecimiento lento de China, el aumento de las energías renovables y la “carrera por el gas”. En marzo de 2017, 250 plantas de carbón se habían cerrado o se habían comprometido a cerrar desde 2010, dejando sólo 273 plantas de carbón en funcionamiento en los Estados Unidos, según Sierra Club.

El apoyo de los Estados Unidos a las acciones de los países en desarrollo impulsa su propio crecimiento interno, el empleo y la salud. Según el análisis de su Departamento del Tesoro (22), las empresas estadounidenses se han beneficiado de la financiación del clima a países terceros. Como el Presidente Macron recordó a Trump, el cambio climático y la seguridad también están interrelacionados. EE.UU. puede compromete la paz y la seguridad mundial si no atiende al cambio climático, pues el apoyo estadounidense puede proporcionar a los países más pobres una mayor resiliencia para resistir a fenómenos meteorológicos extremos y aumentar la estabilidad nacional.

Pero si los movimientos de Trump probablemente tengan un efecto limitado en las emisiones de GEI de los EE.UU en el corto plazo, el efecto global sobre las emisiones podría ser aún más limitado. Incluso en el caso de que algunos países se alejen de sus propios compromisos, algunos países pueden intensificar y asumir un papel de liderazgo. Los desarrollos positivos en la India y China superan significativamente los efectos potencialmente negativos sobre las emisiones de los planes de reversión propuestos por la Administración Trump en los EE.UU., estimados en alrededor de 0,4 GtCO2 para el 2030 (23). “Los retrocesos altamente adversos de las políticas climáticas de Estados Unidos por la Administración Trump, y no compensados por otros actores, se proyecta que aplanaran las emisiones de EE.UU. en lugar de seguir en una tendencia a la baja “, dijo el profesor Niklas Höhne, de NewClimate Institute. Mientras tanto, tanto China como la India están a punto de sobrepasar sus compromisos climáticos del AdP (24).

Respuestas a Trump

En conclusión, sea la intención de Trump detener la acción climática, o reforzar el apoyo entre algunos de su base, desviar la atención de otros temas pegajosos que afectan al Presidente y el país o una estrategia política para aparentar decisivo y capaz de lograr al menos, algunas de sus promesas, no hay pruebas de que tendrá éxito. Los sacrificios y concesiones necesarios entre varios objetivos políticos que deberá afrontar Trump son palpables. La falta de consistencia en los movimientos relacionados con el clima es demasiado pantanoso para un hombre de negocios de su rango.

Las acciones de Trump no detendrán las tendencias actuales en los mercados energéticos, es demasiado tarde. La transformación de la energía limpia forma parte de las tendencias económicas y sociales y tecnológicas actuales que son más grandes que cualquier país. Además, los EE.UU son más grandes que la Casa Blanca. Los líderes mundiales consideran que la acción climática es fundamental para modernizar la economía global, asegurar la prosperidad y la estabilidad. 195 países – por no hablar de las ciudades, los estados, las empresas y las instituciones de todo el mundo – siguen comprometidos con la transición hacia una sociedad baja en carbono, alentados por el vacío dejado por la decisión del Presidente Trump. Para los autores, parece claro que el AdP sigue siendo jurídicamente vinculante y nuestra mejor oportunidad para defenderse de la inseguridad mundial y organizar la colaboración entre países.

Las palabras y acciones de Trump no ayudan a la rápida y audaz transición necesaria para limitar el aumento de la temperatura a 1,5C y asegurar que nuestra sociedad pueda adaptarse rápidamente a los cambios irreversibles, especialmente las comunidades más pobres y vulnerables. Sin embargo, si el cambio a una sociedad baja en carbono no está en riesgo, la única respuesta razonable a las circunstancias es pensar a más largo plazo. Trump tiene una fecha de vencimiento, pero la transformación de nuestra sociedad y de las empresas no la tiene. Ya sea motivado por la responsabilidad moral o por la lógica económica, la acción climática está en aumento. No hay otra opción, sólo hay barro en el camino.

 

Análisis realizado por Marta Torres Gunfaus y Max Horstink, colaboradores de la Fundación Empresa y Clima.

(1)https://www.bloomberg.com/news/articles/2017-06-01/trump-s-paris-adieu-is-a-win-for-coal-and-oil-but-not-a-big-one
(2)https://www.bloomberg.com/news/articles/2017-05-31/wall-street-s-not-convinced-coal-s-a-winner-in-paris-withdrawal
(3) http://www.reuters.com/article/us-usa-climatechange-winners-idUSKBN18R2BO
(4)https://www.theguardian.com/business/live/2017/jun/02/ftse-100-set-for-new-high-ahead-of-uk-construction-and-us-jobs-data-business-live
(5)https://www.washingtonpost.com/news/energy-environment/wp/2017/07/15/why-macron-might-be-best-bet-to-bring-u-s-back-to-paris-climate-deal/?utm_term=.3c454ea5552a
(6)https://twitter.com/search?q=climate%2C+OR+warming+from%3Arealdonaldtrump&ref_src=twsrc%5Etfw
(7) https://www.govinfo.gov/content/pkg/BUDGET-2018-APP/pdf/BUDGET-2018-APP.pdf
(8)https://www.usatoday.com/story/news/nation/2017/05/23/trumps-budget-proposal-savages-climate-research-scientists-say/102062556/
(9)http://www.npr.org/sections/goatsandsoda/2017/06/09/532106567/a-little-known-climate-fund-is-suddenly-in-the-spotlight
(10)https://www.washingtonpost.com/news/energy-environment/wp/2017/06/03/michael-bloomberg-pledges-his-own-money-to-help-u-n-after-trump-pulls-out-of-paris-climate-deal/?utm_term=.469ac877fec9 http://philanthropynewsdigest.org/news/bloomberg-commits-15-million-to-un-climate-change-framework
(11)http://www.nu.nl/klimaat/4778760/europa-redt-klimaatpanel-vn-terugtrekken-vs-akkoord.html?redirect=1 https://www.wort.lu/en/politics/climate-change-luxembourg-to-increase-contributions-to-climate-change-body-5947dd55a5e74263e13c26da
(12)https://ldcclimate.wordpress.com/category/press-releases/
(13)Fuente: Global Wind Energy Council 2016
(14)http://governor.wa.gov/news-media/united-states-climate-alliance-adds-10-new-members-coalition-committed-upholding-paris
(15)https://medium.com/@ClimateMayors/climate-mayors-commit-to-adopt-honor-and-uphold-paris-climate-agreement-goals-ba566e260097
(16)https://www.washingtonpost.com/news/energy-environment/wp/2017/06/05/post-abc-poll-nearly-6-in-10-oppose-trump-scrapping-paris-agreement/?pushid=5935ac802e12651d00000039&tid=notifi_push_breaking-news&utm_term=.1cea688129d7
(17)https://medium.com/i-climate-scientists/the-jobs-at-risk-if-trump-pulls-the-u-s-out-of-the-paris-agreement-b89f8a4faf55
(18)https://www.iea.org/newsroom/news/2016/october/medium-term-renewable-energy-market-report-2016.html
(19)http://www.irena.org/News/Description.aspx?NType=A&mnu=cat&PriMenuID=16&CatID=84&News_ID=1446
(20)http://www.ren21.net/gsr-online/chapter04.php
(21)http://ieefa.org/wp-content/uploads/2017/01/Chinas-Global-Renewable-Energy-Expansion_January-2017.pdf
(22)https://www.treasury.gov/about/budget-performance/CJ17/FY%202017%20Congressional%20Justification%20FINAL%20VERSION%20PRINT%202.4.16%2012.15pm.pdf#page=50
(23)http://climateactiontracker.org/news/278/China-India-slow-global-emissions-growth-Trumps-policies-will-flatten-US-emissions.html
(24)http://climateactiontracker.org/news/278/China-India-slow-global-emissions-growth-Trumps-policies-will-flatten-US-emissions.html