SALA DE PRENSA

Biden promete reducir las emisiones de gases un 50% en 2030

El presidente Joe Biden ha abierto la cumbre climática que él mismo ha promovido con el compromiso de reducir al menos a la mitad las emisiones de gases invernadero causantes del calentamiento. Su ambiciosa propuesta puede conducir a que otros grandes países aceleren los esfuerzos de acción climática.

En un comunicado oficial previo a su intervención, la Administración asume el objetivo de reducir entre un 50 y un 52% las emisiones para el 2030 con relación a los niveles del 2005, con la clara voluntad de situar a la industria norteamericana en una posición de liderazgo frente a cambio climático.

La Administración demócrata se compromete a lograr una economía descarbonizada en 2050 y fija como meta inmediata que el sector de la electricidad esté libre de carbono en el 2035.

“Hacer frente a este momento es más que preservar nuestro planeta”, declaró Joen Biden, hablando desde un plató con estética televisiva para una cumbre virtual de 40 líderes mundiales. «Se trata de proporcionar un futuro mejor para todos nosotros», dijo, para pasar de «un momento de peligro» a «un momento de oportunidad». «Las señales son inconfundibles. la ciencia es innegable. el costo de la inacción sigue aumentando «, agregó.

Biden quiere ofrecer al mundo la visión de Estados Unidos como un país próspero volcado en la producción de la energía limpia, donde las fábricas producen baterías de última generación para la exportación, los trabajadores levantan redes y conexiones limpias y eficientes, y cuadrillas de operarios taponan pozos de petróleo abandonados y recuperan minas a la vez que detienen las fugas de metano (potente gas de efecto invernadero).

Es una imagen que parece sacada de un ejercicio de motivación colectivo, en la que los obreros del automóvil construyen modernos y eficientes vehículos eléctricos con infraestructura de carga que los respalda; ingenieros que logran capturar el carbono de la atmósfera, y la gran esperanza del hidrógeno verde permite, por fin, producir acero y cemento limpios libres de CO2

La promesa de la administración Biden requerirá, con mucho, el esfuerzo climático más ambicioso de Estados Unidos jamás realizado, y casi duplicará las reducciones de gases a las que se había comprometido la administración Obama en el histórico acuerdo climático de París de 2015 (un recorte de entre el 26% y el 28% de las emisiones para el 2030 respecto al 2005).

Biden se presenta como el hombre que hace caso a la ciencia

Biden se presenta como el hombre que hace caso a la ciencia. Su plan se esboza cuando los científicos sostienen que el cambio climático (causado por las plantas de carbón, los motores de los automóviles y el uso de otros combustibles fósiles) está dejando una secuela de impactos ambientales por el calentamiento: olas de calor, subida del nivel del mar o agravamiento de los fenómenos climáticos extremos en algunas regiones (sequías, inundaciones, huracanes, incendios forestales y otros sucesos).

“Estados Unidos no está esperando, los costos de la demora en la acción son demasiado altos y nuestra nación está resuelta a actuar ahora», señala la administración Biden en un comunicado.

Estados Unidos no está esperando, los costos de la demora en la acción son demasiado altos y nuestra nación está resuelta a actuar ahora

«El cambio climático representa una amenaza existencial, pero responder a esta amenaza ofrece una oportunidad para apoyar empleos sindicales bien pagados, fortalecer las comunidades laborales de Estados Unidos, proteger la salud pública y promover la justicia ambiental ”, señala la nota.

Pero las Administración de Biden, al anticipar el nuevo objetivo, revela sobre todo aspiraciones y dibuja imágenes gráficas (propias de un país unido), pero faltan planes específicos, líneas presupuestarias o propuestas legislativas para convertir todo esto en realidad.

Los funcionarios de la administración, que informaron a los reporteros antes del anuncio de Biden, no mencionaron ni concretaron los complicados pasos que quedan por delante para que Estados Unido pueden prescindir del petróleo, el gas natural y el carbón, la base de sistema energética causante del calentamiento.

Las declaraciones hacen mucho hincapié en una receta que pivota en gran parte en la tecnología, incluida la captura de carbono y la energía del hidrógeno, que aún no se han desarrollado de manera asequible a escala.

“Hay varios caminos para alcanzar estos objetivos, y los gobiernos federales, estatales, locales y tribales de los EE. UU. tienen muchas herramientas disponibles para trabajar con sociedad civil y el sector privado para movilizar inversiones para alcanzar estos objetivos al tiempo que s forja una economía fuerte”, dice la nota oficial entregada a la prensa.

La promesa de Biden es, en cualquier caso, menos ambiciosa que el objetivo de la UE27 para reducir sus emisiones en un 55% para el 2030 respecto a los niveles de 1990. Y está por debajo de la nueva meta anunciada por el Reino Unido: lograr una reducción del 78% para 2035 con respecto a los niveles de 1990.

La reducción del 50% de las emisiones de 2005 equivaldría a una disminución del 40% si se tomara como referencia la misma línea de base en Europa (el año 1990).

Sigue a continuación resúmenes de las políticas y promesas de algunos de los principales países.

UE27. Se ha comprometido ante la ONU a reducir sus emisiones un 55% para el 2030 respecto a 1990. Ha cumplido con creces sus metas para 2020, pues acumula una disminución superior al 24 % desde 1990, período en que su economía ha crecido un 60 %.

REINO UNIDO. Ha anunciado un nuevo compromiso: reducir los gases un 78% para 2035 respecto a los niveles de año 1990, y ha incluido acciones en el campo del transporte aéreo y marítimo. La meta anterior era un recorte de CO2 del 68% en el 2030

CHINA. El 14 ° plan de desarrollo económico y social (aprobado el pasado otoño) marca el objetivo de lograr un balance neto de cero emisiones en 2060. En su plan, China reitera su intención de alcanzar un pico máximo de emisiones de CO2 antes de 2030 y afirma que habrá un plan para implementarlo.

Pero los objetivos climáticos de China no contienen metas de reducción de emisiones en términos absolutos, sino de forma relativa (disminuir un 18% la intensidad de las emisiones carbono); y dado que Pekín se ha abstenido de establecer un objetivo explícito de crecimiento del PIB a cinco años vista (a diferencia de los planes anteriores), el aumento de las emisiones de China durante el período es aún más incierto.

El centro de estudios Climate Action Tracker ha analizado la contribución al Acuerdo de París 2030 presentada el año pasado por China y calificó como «altamente insuficiente» sus objetivos.

El líder chino prometió en la cumbre que su Gobierno «limitará de forma estricta» el aumento en el consumo de carbón durante el período del actual plan quinquenal (2021-2025) y que lo «reducirá» durante el siguiente lustro. «Proteger el medio ambiente es proteger la productividad, y mejorarlo es impulsar la productividad», dijo Xi Jinping.

JAPÓN. El primer ministro de Japón, Yoshihide Suga, se comprometió a «liderar los esfuerzos globales» contra el cambio climático y anunció la nueva meta de su país de reducir las emisiones de efecto invernadero al 46 % para 2030.

El nuevo objetivo de reducción de emisiones, que toma como referencia de base los niveles de 2013, casi duplica la cifra del 26 % a la que se había comprometido previamente su país.

Suga también dijo que la inversión en renovables y en tecnologías de reducción de la huella de carbono «deben ser la fuerza conductora del crecimiento económico tanto en Japón como en todo el mundo

COREA DEL SUR. El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, informó que elevará el objetivo de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero de su país para 2030, fijado actualmente en el 24,4 %. «Nos comprometemos a aumentar nuestra contribución nacional a la lucha contra el cambio climático», dijo el presidente surcoreano, quien añadió que la cuarta economía de Asia enviará su nuevo objetivo a la ONU a lo largo de este año.

CANADÁ. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, se comprometió a reducir las emisiones de Canadá en la próxima década hasta un 45 %, un porcentaje superior al objetivo fijado en el acuerdo de París (una reducción del 30 % de sus emisiones con respecto a las de 2005). Pero incluso con el nuevo objetivo anunciado por Trudeau, Canadá sigue estando por debajo de las reducciones de Estados Unidos y Europa. Canadá nunca ha cumplido ninguno de sus objetivos de reducción de emisiones y es el único país del mundo que, en 2012, se retiró del Protocolo de Kioto, el primer tratado internacional establecido para reducir las emisiones en gases con efectos invernadero, tras ratificarlo. Un reciente informe señaló que las emisiones de dióxido de carbono de Canadá aumentaron en 2019 un 0,2 % con respecto a las de 2018 y que las emisiones del país sólo se han reducido un 1,1 % con respecto a las de 2005. Todo eso explica su fama de país incumplidor

Canadá es uno de los principales productores de petróleo del mundo y es también uno de los países con mayores reservas confirmadas de crudo. Los grupos ecologistas consideran los yacimientos de arenas bituminosas de Canadá, la principal fuente de petróleo del país, uno de los crudos más «sucios» del planeta.

BRASIL. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, anunció que su país buscará alcanzar la neutralidad de carbono para 2050, diez años antes del anterior compromiso medioambiental. También recordó que su administración está avanzando para reducir la emisión de los gases de efecto invernadero en un 37 % para 2025 y del 40 % hasta 2030.

Bolsonaro también se comprometió a avanzar para conseguir eliminar la deforestación ilegal en Brasil para 2030, medida que también podrá reducir los gases de efecto invernadero y que ya había sido defendida por sus antecesores.

El gobernante recordó que su país, la principal economía de Latinoamérica, es sólo responsable del 3 % de las emisiones de gases de efecto invernadero gracias a «una de las matrices energéticas más limpias» del Planeta, incluyendo el extendido uso de etanol.

Diversas oenegés medioambientales acusaron al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, de «distorsionar» datos y ofrecer una imagen «completamente desvinculada de la realidad» . El discurso de Bolsonaro «se inserta en un contexto de distorsión de datos» para intentar «convencer a los líderes internacionales» de que Brasil «puede combatir la deforestación» ilegal, ha afirmado WWF Brasil en un comunicado. El director-ejecutivo de WWF Brasil, Mauricio Voivodic, denuncia en la nota que desde que Bolsonaro asumió el poder, el 1 de enero de 2019, «Brasil sufre un continuo desmantelamiento de políticas públicas dirigidas a la preservación del medioambiente».

«El equipo del Gobierno Bolsonaro parece actuar en dirección contraria a los intereses nacionales y de conservación del Medioambiente», ha añadido.

MÉXICO. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, aseguró que el país busca generar energía «limpia y barata» a través de hidroeléctricas, aunque a la vez defendió el uso del petróleo para el mercado interno. «Aunque hemos descubierto tres grandes yacimientos de hidrocarburos, el petróleo que estamos descubriendo se destinará básicamente a cubrir la demanda de combustibles del mercado interno y se acabará con la práctica de exportar crudo», dijo.

México fue considerado alguna vez un líder climático internacional. Fue el primer país en desarrollo en presentar un plan de acción climática (contribución nacional determinada, en el argot) en 2015. Su plan preveía reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 22%. Pero su nuevo plan del 2020 (una disminución de emisiones a un 50% en el 2000 para 2050) ha sido calificado por los grupos ecologistas como “completamente deficiente” y “decepcionante”. Su plan promete soluciones basadas en la naturaleza, como la protección de las costas y la reforestación, y los planes también incluyen la restauración de proyectos hidroeléctricos. El país también promete reducir las emisiones a un 50% por debajo de los niveles de 2000 para 2050.

Pero el presidente López Obrador se ha movido activamente contra las energías limpias. Su gobierno canceló las subastas de energía limpia. También prometió reactivar la industria del carbón y ha impulsado la construcción de una refinería gigante en el estado sureste de Tabasco.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se dirigió directamente a su homólogo estadounidense, Joe Biden, para invitarlo a cooperar en la implementación del programa mexicano de reforestación Sembrando Vida en Centroamérica para así frenar la ola migratoria, como ya había adelantado en días recientes.

Fuente: La Vanguardia