SALA DE PRENSA

Baleares prohibirá la entrada de coches diésel en 2025 y de gasolina en 2030

Baleares prohibirá la entrada de coches diésel al archipiélago a partir del 2025 y de gasolina en el 2035, si bien los que estén circulando en las islas podrán seguir activos. Así lo recoge el borrador del anteproyecto de la Ley del Cambio Climático y Transición Energética, presentado por el Ejecutivo balear. Es el primer gobierno autonómico que se apunta a la corriente contra el diésel, cuyas emisiones de dióxido de nitrógeno (NO2) son responsables en gran medida de que la polución no haya mejorado en las grandes ciudades.

El objetivo del Govern balear es que todo el parque automovilístico del archipiélago sea eléctrico en el 2050. Las prohibiciones de circulación afectarán no sólo a las nuevas matriculaciones, sino también a los visitantes que se desplacen con su coche a las islas en transporte marítimo. La medida excluye a motocicletas, turismos y furgonetas diésel y gasolina que ya circulan en las islas, que podrán moverse hasta el final de su vida útil. Además, las flotas de alquiler deberán incorporar vehículos eléctricos desde el 2020 en una proporción que irá desde un 2% ese año al cien por cien en el 2035.

Este anteproyecto fue presentado por Marc Pons, conseller de Territori, Energia i Mobilitat del -Govern balear, a representantes de los partidos políticos, sindicatos, consejos insulares, asociaciones ¬ecologistas, colegios profesionales y empresas.

El plan prevé que en el año 2050 la producción energética de Baleares proceda al 100% de energías renovables -objetivo que encaja con el Acuerdo de París contra el cambio climático-, que haya un 40% de eficiencia energética y que se haya producido una disminución del 90% de las emisiones. Según Armengol, con esta propuesta Baleares quiere ser un “paradigma” en la conservación del medio ambiente a nivel internacional.

Entre las finalidades de la futura Ley del Cambio Climático y Transición Energética figuran reducir la dependencia y “avanzar hacia la soberanía energética”, el “despliegue” de las energías renovables, la “gestión inteligente” de la demanda, la “democratización” de la energía y la “transición justa”.

Por eso, la ley prevé que, en el 2020, las grandes y medianas empresas calculen y registren su huella energética y que en el 2025 presenten planes de reducción de emisiones. Igualmente, se incluye el calendario del cierre de la térmica de carbón de Es Murterar (Alcúdia). Dos de sus grupos cerrarán en el año 2020 y los otros dos grupos restantes no más tarde del 2025. Baleares entra también en el gran debate sobre el fin del carbón, señalado como importante responsable de emisiones que agravan el calentamiento. Otro objetivo es que los aparcamientos públicos o privados de grandes superficies de Baleares, con un tamaño mayor de 1.000 metros cuadrados, instalen placas fotovoltaicas antes del 2025.

Además, para ese mismo año todo el alumbrado público deberá ofrecer la máxima eficiencia energética y todas las nuevas calderas deberán funcionar con gas natural o con energías renovables. La futura ley creará un Instituto Balear de la Energía, una empresa pública que podrá comercializar energía, canalizar participación ciudadana en el sistema eléctrico, dar apoyo técnico a las instituciones y realizar estudios e informes.

Greenpeace valoró favorablemente la propuesta y denunció la falta de ambición climática del Gobierno de Mariano Rajoy al intentar aprobar un real decreto que pone trabas al cierre de las térmicas (carbón, de gas y nucleares), y el retraso en la tramitación de la ley estatal de cambio climático. El objetivo del Gobierno balear es que el proyecto se apruebe a principios del 2019.

Fuente: La Vanguardia